Ajuste, retrocesos y resistencia: el feminismo argentino frente al proyecto ultraliberal

Desde que Javier Milei asumió la presidencia en diciembre de 2023, las políticas de ajuste y desmantelamiento del Estado han impactado de forma directa sobre los sectores más vulnerables de la sociedad. Entre los más golpeados, se encuentran las mujeres, las disidencias y el colectivo travesti-trans, protagonistas de una lucha histórica por la igualdad, equidad y en defensa de la diversidad que hoy vuelve a ser puesta en jaque.

Apenas iniciado su mandato, Milei avanzó con la motosierra sobre organismos clave como el INADI y la agencia de noticias Télam, y paralizó más de 3.500 obras públicas que empleaban a miles de personas, muchas de ellas jefas de hogar. Además, la declaración de emergencia ferroviaria y la desregulación del sistema de medicina prepaga afectaron gravemente el acceso a derechos básicos como el transporte y la salud.

Pero uno de los ataques más virulentos llegó en enero de 2025, con la presentación del proyecto de “igualdad ante la ley”, que en nombre de una supuesta equidad jurídica pretende eliminar el agravante por femicidio, derogar leyes de paridad de género y desconocer la identidad de las personas no binarias. La iniciativa fue rápidamente rechazada por amplios sectores del arco opositor, movimientos sociales, académicos y organismos de derechos humanos, que advirtieron el carácter regresivo de la propuesta.




► Femicidios y travesticidios: cifras que interpelan
Lejos del relato oficial que minimiza la violencia de género, los datos siguen siendo alarmantes. Según el Observatorio de Femicidios "Adriana Marisel Zambrano", entre enero de 2024 y mayo de 2025 se registraron más de 250 femicidios y 9 travesticidios en el país. Muchas de estas muertes ocurrieron en contextos donde las víctimas ya habían denunciado a sus agresores y no obtuvieron respuesta del Estado.

Mientras se debilitan las políticas públicas de prevención y acompañamiento, y se cierran áreas gubernamentales especializadas, los sectores populares siguen pagando con su vida el costo del ajuste. Las organizaciones feministas y de derechos humanos denuncian el abandono estatal y el desmantelamiento de programas claves como el Plan Acompañar y la Ley Micaela.

Asimismo, el Observatorio “Mujeres, Disidencias y Derechos” de la organización MuMaLá (Mujeres de la Matria Latinoamericana) documentó 2.590 femicidios, femicidios vinculados y trans/travesticidios en Argentina.Victoria Aguirre, presidenta de MuMaLá, señaló: “Hay un femicidio cada 33 horas y lo que realmente nos preocupa es que, por cada uno, hay dos intentos".

► Feminismo en resistencia
Desde su surgimiento con fuerza en 2015, el movimiento Ni Una Menos no ha dejado de crecer y articular luchas a lo largo y ancho del país. Su impacto trascendió fronteras y se convirtió en bandera continental contra la violencia machista. Hoy, ese mismo movimiento vuelve a ocupar las calles, las universidades y los espacios comunitarios, pero esta vez para frenar una embestida neoliberal que pretende barrer con décadas de conquistas.

La marcha del 1° de febrero de 2025, autoconvocada por el colectivo LGBTQ+ y feminista, fue una muestra de que la calle sigue siendo territorio de lucha. Bajo las consignas “Antifascistas, populares y diversas”, miles se movilizaron contra los dichos de Milei en Davos y en defensa de sus identidades y derechos.

► La oposición, entre la presión social y el compromiso institucional
Mientras tanto, sectores del Congreso comenzaron a cerrar filas contra las medidas más regresivas del oficialismo. Diputados y diputadas de Unión por la Patria, la UCR y la Coalición Cívica manifestaron su rechazo al proyecto de “igualdad ante la ley”, argumentando que elimina herramientas fundamentales para proteger a víctimas de violencia machista y discrimina al colectivo LGBTIQ+.

“Esta no es una pelea ideológica: es una batalla por la vida”, expresó en el recinto la diputada nacional Cecilia Moreau. Por su parte, dirigentes como Esteban Paulón y Myriam Bregman enfatizaron que no se trata solo de resistir, sino también de reconstruir un Estado que garantice igualdad real para todxs. A 10 años del Ni Una Menos, Estela Díaz, Ministra de Mujeres y Diversidad bonaerense, apuntó contra Milei: “Declara enemigos a los derechos de las mujeres” y reafirmó el compromiso con las políticas de género denunciando el abandono del Gobierno nacional en plena ola de ajuste y desfinanciamiento.

Desde algunos sectores de la sociedad entienden que los derechos no se negocian. Que no hay verdadera libertad si no se reconoce la desigualdad estructural que atraviesa a las mujeres y diversidades. Que el ajuste y el desprecio por la vida ajena no son una salida, sino un camino al abismo.

En esta hora difícil, el feminismo argentino —ese que se gestó en asambleas barriales, universidades públicas y organizaciones territoriales— vuelve a levantar la voz. Y lo hace con fuerza, con memoria, y con la convicción de que no hay patria sin igualdad de género, equidad y oportunidades para todxes en el marco de una construcción colectiva basada en el respeto por el otro, como sujeto social y de derechos.