CUANDO LO "INDEFENDIBLE" SE VUEVE PROGRAMA
El Presidente despidió el año con el Gabinete. Los reunió el lunes por la noche en la Quinta Presidencial de Olivos para realizar un balance de la gestión 2025 y analizar los objetivos y lineamientos del Gobierno para 2026. En ese marco, el mandatario obsequió a los funcionarios el libro "Defendiendo lo indefendible", del economista estadounidense Walter Block. Todo una declaración de sus principios y los que se sientan cerca de él.
En el marco del actual clima político y económico de la Argentina, marcado por la desregulación, el ajuste y la ofensiva contra el Estado como herramienta de organización colectiva, reaparece con fuerza un libro que no es nuevo, pero sí revelador: Defendiendo lo indefendible, del economista estadounidense Walter Block. Su circulación no es casual ni inocente. Se trata de una obra que expresa, sin matices, la matriz ideológica del liberalismo extremo que hoy busca traducirse en política pública.

Walter Block, referente del anarcocapitalismo y de la vertiente más radical de la Escuela Austríaca, propone en este libro una tesis tan provocadora como peligrosa: toda relación voluntaria entre individuos es legítima y, por lo tanto, no debería ser regulada ni sancionada por el Estado, aun cuando involucre prácticas socialmente dañinas o éticamente aberrantes. Bajo el principio de la “no agresión”, Block justifica desde la usura y la prostitución hasta formas de esclavitud contractual, siempre que exista consentimiento formal entre las partes.
El problema central de este planteo no es solo su radicalidad teórica, sino su profunda desconexión con la realidad social. La mirada de Block parte de un supuesto abstracto: individuos libres, iguales y racionales que negocian en un mercado neutro. Pero en las sociedades realmente existentes —y especialmente en países periféricos como la Argentina— las relaciones económicas están atravesadas por desigualdades estructurales, concentraciones de poder y condiciones materiales que condicionan, cuando no anulan, la supuesta “libertad de elección”.
Desde la perspectiva del campo nacional y popular, esta concepción de la libertad es profundamente regresiva. Despoja a la política de su función redistributiva, invisibiliza las relaciones de dominación y reduce la vida social a una suma de contratos privados. Allí donde el Estado se retira, no emerge la libertad: emerge el poder del más fuerte.
La propuesta de Block elimina deliberadamente cualquier noción de daño social, interés colectivo o responsabilidad pública. El mercado se transforma en un orden moral autosuficiente y la desigualdad deja de ser un problema político para convertirse en un dato natural. En este esquema, los derechos sociales —el trabajo digno, la salud, la educación, la protección frente a abusos— aparecen como distorsiones inadmisibles y no como conquistas históricas de los pueblos.
No es casual que este tipo de ideas gane centralidad en un contexto de ofensiva contra el salario, la industria nacional y las capacidades del Estado. Defendiendo lo indefendible opera como un manual ideológico: busca legitimar el retroceso en derechos, naturalizar la precariedad y justificar la desprotección de las mayorías en nombre de una libertad abstracta que solo resulta plenamente ejercible para quienes concentran recursos.

Desde el IAPP sostenemos una concepción radicalmente distinta: no hay libertad sin igualdad, no hay contratos justos en contextos de necesidad extrema y no hay democracia real sin un Estado presente que garantice derechos y limite los abusos del poder económico. La libertad no puede reducirse a la ausencia de regulación; debe pensarse como una construcción colectiva, anclada en la justicia social y en la dignidad humana.
El verdadero debate que plantea la difusión de estas ideas no es académico. Es político y social. Cuando lo “indefendible” deja de ser una provocación teórica y comienza a orientar decisiones de gobierno, lo que está en juego es el modelo de país: uno basado en la solidaridad, la producción y el trabajo, o uno donde el mercado sin límites decide quién vive con derechos y quién queda librado a su suerte.
Hugo Moreno (Director Ejecutivo de IAPP - Instituto de Análisis y Propuestas Públicas)