Por
Hugo Moreno
Editorial | ES LA ECONOMÍA, ESTÚPIDO
El gobierno transitó una semana lejos del oásis pretendido, el espejismo de la estabilidad se debilita: dólar en alza, reservas en baja y un Gobierno acorralado por el Parlamento nacional y gobernadores que le empizan a dar la espalda. Ergo, parafraseando al diputado Fernando Iglesias (o su libro "Es el peronismo, estúpido"), podríamos concluir que no solo es la política, sino la Economía ...
(SEMANA #38)- La semana que termina dejó al desnudo el verdadero rostro del experimento económico de Javier Milei: un esquema sostenido en parches, en la ilusión del cepo cambiario y en la recesión, esa que empieza a mostrar sus límites frente al dólar que escala, las reservas que caen y un riesgo país que vuelve a marcar la desconfianza de los mercados.
No se trata de “errores de comunicación” ni de “ataques especulativos”. Se trata de un modelo que no tiene dólares y que mantiene la inflación en 2% promedio gracias a la recesión y a la fuerte licuación de jubilaciones y salarios. Se trata de un equilibrio frágil; o mejor dicho: un profundo desequilibrio, hecho de licuación social y endeudamiento en manos del propio Luis "Toto" Caputo, el endeudador compulsivo disfrazado de ministro de Economía que pretende esconder y disimular la deuda y la fuga de divisas bajo la alfombra.
► Ajuste por licuación: el rostro más brutal del plan
Los datos son claros: el 70% del ajuste fiscal proviene de pulverizar los ingresos de jubilados, trabajadores y sectores populares. Lo dicho queda evidenciado en cada recibo de cobro de jubilación, o de salarios; y cada changuito vacío. No hay ni siquiera tijera en la política empresarial, ni en la fuga de capitales; hay motosierra en la mesa de los hogares.
Un ajuste que busca hundir más a la clase trabajadora, a los sectores más vulnarables, y a todos aquellos que no alcanzan a subir por encima de la línea de pobreza, a pesar de sus trabajos registrados, del esfuerzo del pluriempleo y de aunque sea una labor precarizada.

Argentina presenta un panorama económico complejo, con indicadores que sugieren una recesión en curso. Los datos más recientes muestran un aumento en el desempleo y una baja utilización de la capacidad industrial, a la vez que el salario promedio lucha por mantener su poder adquisitivo.
La recuperación salarial es muy desigual, y gran parte de la población no llega a fin de mes, lo que se refleja en una baja de la confianza del consumidor y una contracción del consumo.
► Un superávit que esconde recesión
El superávit que el Gobierno exhibe como trofeo no nace de un milagro exportador, sino de la recesión brutal. El déficit comercial se profundizó. En agosto, Argentina importó $477 millones más de lo que exportó, lo que suma un rojo de más de $4.000 millones en lo que va del año y presiona sobre las reservas del Banco Central. La Argentina no crece: se achica. Y cuando la economía quiera repuntar, volverán nuevas presiones sobre el dólar y la restricción externa.
Hoy, la actividad económica se mantiene estancada. Si bien hubo una recuperación en 2024, datos de julio de 2025 muestran una caída del 0.6% respecto a diciembre de 2024. El consumo minorista, pese a haber crecido, se sostiene con un mayor endeudamiento con tarjeta. Por otro lado, la confianza del consumidor acumula una baja del 13.5% desde diciembre de 2024.
Entre tanto, vivimos una vez más tensión financiera. El dólar experimentó una escalada significativa, con el dólar blue alcanzando los $1520 para la venta y el dólar oficial superando los $1500 en las pizarras del Banco Nación. El gobierno, a través -otra vez-, del ministro de Economía, Luis Caputo, defendió el esquema de bandas cambiarias y aseguró que venderán "hasta el último dólar" para contener la divisa.
No obstante, de acuerdo a los reportes oficiales, el BCRA vendió un total de USD 1.110 millones en solo tres días para frenar la suba del dólar oficial, que había tocado el techo de la banda de flotación. Específicamente, se reportó una venta de USD 379 millones un día y, al siguiente, una de USD 678 millones, la cual fue la mayor venta diaria desde la salida del cepo cambiario, "Caputo lo hizo".
El mercado se mostró muy volátil, con una fuerte caída en los bonos en dólares y un aumento considerable del riesgo país, que superó los 1500 puntos básicos, un máximo desde 2024 y ubicando a la Argentina en el tercer puesto del ranking de países con mayor Riesgo, luego de Venezuela y Rusia, y superando a Ucrania con una guerra encima. A esto tenemos que sumar el Riesgo País ("Javo"), un Riesgo País elevado significa que los inversores exigen una tasa de interés mucho mayor para prestarle dinero al país, ya sea al gobierno, a las provincias o a las empresas. Esto hace que sea más difícil y costoso obtener crédito en los mercados internacionales.
► Debilidad política, fragilidad económica
La política y la economía son vasos comunicantes. El rechazo a los vetos de Milei en ambas Cámaras —universidades, pediatría, ATN— fue una muestra clara de que el Congreso no está dispuesto a avalar la demolición del Estado. Esa derrota parlamentaria se traduce en más desconfianza en los mercados, que ven a un Gobierno aislado, sin músculo político para sostener su propio plan.
Pero también es cierto que el deseado proyecto nacional está distante de este gobierno libertario. Lo que queda en evidencia en la ausencia de un proyecto de desarrollo. No hay plan productivo, no hay diversificación, no hay apuesta por la industria ni por el trabajo. Solo hay ajuste y subordinación a la lógica de los acreedores.
Pero la semana se inició con una Cadena Nacional, donde Milei presentó la Ley de Leyes. Un Presupuesto 2026 que no deja de ser un ejercicio de ficción: promete 5% de crecimiento, 10% de inflación, un dólar proyectado para el próximo año de $ 1423; todo en un país que hoy agoniza en recesión y con reservas netas negativas. Como se dice en la City: los mercados no convalidan semejante voluntarismo, por eso el riesgo país no baja y los bonos siguen en picada.
► La encrucijada
El pueblo argentino ya pagó demasiado con inflación, pobreza y recesión. Lo que está en juego no es solo la macroeconomía, sino la "micro" de cada hogar, la dignidad de los trabajadores, el ascenso social. Frente al espejismo de la estabilidad que vende Milei, se impone levantar una alternativa popular, con Estado presente y eficiente, sin "topos" que construyen su madriguera en Balcarce 50, con distribución del ingreso, con un proyecto productivo y con respeto a las instituciones que nos devuelva futuro.