Editorial | EEUU y ESTADO SUMIDO

La visita de Milei a EE.UU dejó sellada subordinación, negocios y estafa local del gobierno libertario. Es así que el viaje a Nueva York mostró las dos caras de su gobierno: el alineamiento sin fisuras con Donald Trump, el Tesoro de los Estados Unidos e Israel en lo internacional; y en lo local, la eliminación fugaz de las retenciones que benefició a ocho cerealeras concentradas mientras pequeños y medianos productores quedaron afuera. Una semana que desnuda la dependencia externa y la concentración interna como ejes del mileísmo.

(SEMANA #39)- La semana política de Javier Milei estuvo marcada por un viaje a Nueva York que condensó la esencia de su proyecto: subordinación geopolítica a los Estados Unidos e Israel, gestos de alineamiento con la derecha mundial, y en el plano interno una medida económica que terminó beneficiando, otra vez, a los grandes grupos exportadores en detrimento de los pequeños y medianos productores.

En lo internacional, Milei tuvo su foto soñada: el encuentro con Donald Trump, coronado con un “respaldo total y completo” del magnate republicano. No fue sólo un gesto simbólico; detrás vino el aval del Tesoro estadounidense, que anunció que está dispuesto a “hacer lo que sea necesario” para sostener la gobernabilidad del presidente argentino. La cifra es impactante: una línea de swap y operaciones financieras por hasta 20.000 millones de dólares. No hay magia: es dependencia pura, una nueva vuelta de tuerca del tutelaje externo sobre la política económica argentina.

¿Qué significa el swap de monedas? Este mecanismo funciona como un “trueque” de divisas entre países: la Argentina recibiría dólares ahora y se comprometería a devolverlos más adelante, con intereses (ovio). En la práctica, ese dinero podría usarse para fortalecer las reservas o intervenir en el mercado cambiario y así tratar de contener la presión sobre el dólar.

Como lo que se viene informando sobre una nueva medida del Banco Central de la República Argentina (BCRA). De acuerdo con la Comunicación “A” 8336, a partir de ahora: si comprás dólares en cualquier entidad del sistema financiero (sea para tenencia o para depósitos locales o en el exterior), no podrás comprar títulos valores con liquidación en moneda extranjera por 90 días corridos desde la operación. Hay que tener presente que esta limitación aplica a compras que se realicen de manera directa o indirecta o por cuenta y orden de terceros; así entonces se anuncia el regreso a medias del "cepo cambiario", VLLC !!.



El discurso de Milei en la Asamblea General de Naciones Unidas repitió su libreto habitual: ataques a los organismos multilaterales, cuestionamiento al rol de la ONU, y una reivindicación del “liberalismo de mercado” como único camino. Nada nuevo, salvo su explicitación de que la Argentina no acompañará ninguna iniciativa multilateral que, según su mirada, “restrinja libertades individuales o comerciales”. Una concepción que lo coloca en la vereda de los bloques reaccionarios globales. En ese mismo viaje reafirmó el alineamiento absoluto con Israel, prometiendo abrir la embajada en Jerusalén en 2026, gesto que lo ubica de lleno en la estrategia geopolítica de Washington.

► Lo local: retenciones cero, beneficiarios, críticas

Mientras tanto, en el frente doméstico, Milei jugó una carta que duró apenas lo que un suspiro: el decreto de “retenciones cero” para exportaciones agropecuarias. En apenas dos días se agotó el cupo de 7.000 millones de dólares en declaraciones de exportación, y los únicos que pudieron aprovecharlo fueron las ocho grandes cerealeras que concentran el comercio exterior de granos. Los pequeños y medianos productores quedaron afuera: no llegaron a registrar operaciones, no tienen espalda para mover semejantes volúmenes ni la inmediatez de respuesta de las multinacionales. Resultado: un festival para los grandes exportadores, una pérdida millonaria para el fisco, y una frustración enorme para los chacareros que vieron cómo, otra vez, el “Estado mínimo” mileísta funciona para los poderosos, regalándoles 1.500 millones de dólares.

Nadie, o pocos, se imaginaron una comunicación previa por parte del Gobierno para que estos grupo concentrados se adelantaran al anuncio de esta semana sobre retenciones cero a las exportaciones de granos que sería hasta el 31 de octubre. La iniciativa buscó incentivar ventas al exterior, pero en solo 3 días se agotó el cupo de US$ 7.000 millones habilitado. El beneficio se concentró en pocas empresas (6 compañías se quedaron con el 80% de las operaciones).



De acuerdo con datos de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, al 24 de septiembre las agroexportadoras liquidaron 19,5 millones de toneladas de granos y subproductos (soja, harina de soja, girasol, trigo y maíz, entre otros). Estos datos parciales muestran que 6 compañías anotaron casi el 80% de las operaciones registradas: LDC Argentina, Cargill, Bunge Argentina, Aceitera General Deheza, Cofco International Argentina y Molinos Agro. 

Tras conocerse el fin del beneficio y de saber la concentración de las DJVE en estas cerealeras, representantes de las entidades rurales cuestionaron la decisión y plantearon dudas sobre quiénes fueron los beneficiarios finales de la medida.

El contraste es elocuente. Afuera, Milei se muestra como el alumno ejemplar de Washington y Tel Aviv, dispuesto a hipotecar soberanía a cambio de dólares frescos que le permitan calmar una economía tambaleante. Adentro, toma medidas que profundizan la concentración y la desigualdad, transferencias regresivas que dejan en evidencia de qué lado está.

Lo que queda claro tras esta semana es que el gobierno juega su estabilidad a dos cartas: la asistencia de Estados Unidos y la complacencia del gran capital exportador. El resto, trabajadores, pymes, productores chicos y medianos, quedan condenados a la intemperie. No es un rumbo de “libertad”, como proclama Milei en sus discursos internacionales, sino un rumbo de sumisión, ajuste y entrega.