Editorial | EL FACTOR CAOS DE UN TRIUNFO

Las renuncias en el gabinete, la improvisación en la gestión y la injerencia extranjera exponen la fragilidad de un gobierno que ganó una elección, pero parece perder el rumbo y el control. Entre el ajuste impuesto por Washington y la sumisión ideológica al poder financiero, Milei consolida un modelo sin Nación ni soberanía.

(SEMANA #44)- La semana, ya marcada por la fragilidad económica y la amenaza de la Ley Bases 2, culmina con un sismo político que desnuda la absoluta inestabilidad del Gobierno. Las renuncias de Guillermo Francos y Lisandro Catalán, la designación de un vocero como Jefe de Gabinete y la reorganización ministerial no son un "ajuste de piezas", sino el síntoma de una profunda fractura en la cúpula del poder.

Este caos interno del gobierno libertario, sumado a la injerencia externa del Tesoro de EE. UU. y el plan de ajuste, configura una crisis de gobernabilidad que no se puede obviar, y mucho menos mostrarnos distraídos.

Guillermo Francos oficializó su salida a través de una carta dirigida a Javier Milei, en la que atribuyó su decisión a los “persistentes trascendidos sobre modificaciones en el Gabinete Nacional”. Poco después se conoció la segunda renuncia de la noche, la del ministro del Interior, Lisandro Catalán. Pero todo se da luego de la cumbre que mantuvieron, junto al Presidente, con los gobernadores. 



De hecho, Francos destacó la “extraña coincidencia” en su gestión: “mi primer acto como Ministro del Interior y mi último como Jefe de Gabinete fueron reunir a los Gobernadores de las Provincias con el Poder Ejecutivo Nacional con el objeto de encontrar mecanismos de diálogo y generación de consensos”.

La Crisis se come a la "Mesa de Negociación": la renuncia de ambos funcionarios parece ser un golpe letal al corazón político del Ejecutivo, justo en el momento en que necesita tejer consensos para la Ley Bases 2.

Francos era la figura clave del Gobierno para el diálogo (... o la extorsión) con gobernadores y bloques legislativos, hablo concretamente de los legisladores "colaboracionistas", los gobernadores de provincias hundidas, y de los traidores gobernadores peronistas. La salida, significa que el poco puente político que existía con la "casta" ha sido dinamitado, lo que demuestra los vaivenes de un gobierno que, por momentos, muestra movimientos esquizofrénicos, ya que este cambio es una muestra de la incapacidad política del Gobierno para sostener nuevos conflictos ante una probable, y posible, escalada de confrontación con el Congreso.

La Inexperiencia al Mando: La designación de Manuel Adorni como nuevo Jefe de Gabinete es, en sí misma, una declaración política del Gobierno. 

El ascenso de Adorni, un vocero sin experiencia comprobada en gestión o negociación política, consolida el poder de la comunicación y la propaganda por encima de la gestión real y el diálogo. Se refuerza la figura de un Jefe de Gabinete que priorizará la defensa ideológica del Presidente en lugar de la construcción de los acuerdos necesarios, asignando concretamente el desprecio por la Gestión, poniendo énfasis en el show mediático, en la construcción de un nuevo relato.

La Interna del Poder: Detrás de las renuncias, subyace una feroz disputa interna por el control de las decisiones y el acceso al Presidente, protagonizada por su hermana, Karina Milei, y el asesor estratégico, Santiago Caputo.

Las renuncias de cuadros políticos suelen ser el resultado de la presión del círculo íntimo (... Karina Milei) que exige: obediencia de vida, lealtad personal y alineamiento total al proyecto ideológico, marginando a aquellos que, como Francos, sin ser exégeta de la biblia libertaria, intentaban tender puentes con la política tradicional.

Esto podríamos interpretarlo como la consolidación de un círculo ideológico hermético que se blinda contra cualquier crítica. Esta concentración de poder en figuras sin cargo formal -o de gestión mínima-, no hace más que profundizar la dependencia del Presidente hacia un núcleo duro que responde al dogma y que sea incapaz de gestionar la complejidad de un país con la injerencia financiera del Tesoro de EE. UU.


► La Triple Amenaza final: reforma previsional, laboral y tributaria

El caos interno llega en el peor momento económico y legislativo:

Ley Bases 2 sin Piloto:  Si el Gobierno quiere avanzar con el desguace, deberá hacerlo sin interlocución valorada, apostando a la mera extorsión, lo que aumenta las chances de un posible fracaso o de una respuesta de Paro General de la CGT y las CTA.

Está claro que la Unidad Sindical debería, y hablamos en potencial, constituírse en el dique de contención. Ante la amenaza inminente, las centrales obreras se han erigido como el principal frente de resistencia, unificando la defensa de los derechos. Por un  lado la CGT donde la cúpula ha prometido una respuesta contundente, incluyendo un posible Paro General, ante cualquier avance con la flexibilización laboral. Ambas vertientes de la CTA han convocado a la unidad con los movimientos sociales para movilizarse de forma masiva contra el desguace. 

Crisis Económica profundizada: La inestabilidad política, sin dudas, se traduce inmediatamente en los mercados. Las renuncias generan incertidumbre, al menos del  nuevo rumbo, incertidumbre cambiaria y financiera que pone en riesgo el precario status quo impuesto por el Tesoro de EE. UU. De hecho, lo que bajó el dólar el lunes lo recuperó el martes, sólo 24 horas para llegar a los nives de la semana previa de las elecciones.

No obstante, Milei se apresura a cumplir con el pliego de condiciones de Trump tras el triunfo electoral, impuesto por injerencia de EEUU y el miedo que impuso la frase del encargado de la Casa Blanca. 

El anuncio de la nueva "Ley Bases" y la "Ley Hojarasca" para diciembre es la hoja de ruta para la entrega total. El Gobierno busca utilizar el resultado electoral ajustado para legitimar un ataque frontal a la clase trabajadora y a la tercera edad.



Bajo el eufemismo de "modernización", el Gobierno propone: anular la indemnización con el Fondo de Cese Laboral, extender los períodos de prueba y limitar el derecho a huelga, algo que en sí mismo es la destrucción de los derechos conquistados en cien años de lucha sindical. Es, concretamente, la precarización como política de Estado.

Por cuanto a la reforma previsional ... se trata de una poda a los Jubilados. Es inmoralidad y ajuste. El plan incluye una nueva reforma previsional para garantizar que los haberes crezcan siempre por debajo de la inflación.

Se trata de una cuestión ética, diría. es la profunda inmoralidad de sostener un superávit fiscal atacando a los sectores más vulnerables. El Gobierno, que habla de "honestidad", exhibe una total falta de ética social al pretender que la crisis sea saldada por los jubilados.

► A modo de conclusión

El gobierno libertario muestra su verdadero rostro: el de una minoría que gobierna para los sectores más poderosos y desprecia la política como herramienta de construcción colectiva. Pero cuando el poder se fractura, se abren las grietas por donde vuelve a asomar la esperanza popular.

Decir esto luego de una derrota electoral, ajustada y a una semana de esa elección, parece contradicotrio pero también pensemos en oportunidades y aprendizajes.

Es tiempo de reafirmar la unidad, la organización y la conciencia nacional frente a un proyecto que intenta borrar los derechos conquistados. No hay nada que se venda: ni se defienda sin memoria ni dignidad. La tarea del frentismo popular es articular con los diferentes sectores que prefieren no bajar los brazos, y busquen consolidar la resistencia tanto en el Congreso y como en la calle.


Hugo Moreno - Periodista y Editor