Por
Hugo Moreno
SEMANA #27 | En la cocina del poder: unidad peronista, derechas en fusión y una tercera vía que busca oxígeno
Mientras la Argentina transita una crisis social profunda y la democracia tambalea bajo el ajuste sobre los más vulnerables, el ataque a las instituciones, los recortes presupuestarios y la represión libertaria, las distintas fuerzas políticas se reconfiguran de cara a las elecciones provinciales del 7 de septiembre y al turno nacional de octubre. En esa batalla por el futuro político, tres escenas en paralelo permiten tomar el pulso del momento: la trabajosa unidad alcanzada por el peronismo bonaerense en Merlo, el acuerdo sellado entre el PRO y La Libertad Avanza, y el intento por construir una “ancha avenida del medio” que no termina de cuajar pero insiste.
► El peronismo bonaerense: entre la convicción y la urgencia
El Congreso del PJ bonaerense realizado en Merlo dejó una conclusión clave: no hay margen para la dispersión. En un clima cargado de tensiones previas, pero con vocación de unidad, se aprobó por unanimidad la conformación de un frente electoral amplio. El objetivo: frenar el avance del proyecto liberal-libertario que representa Javier Milei, y al mismo tiempo ordenar las internas propias, con la figura de Cristina Fernández de Kirchner como símbolo y anclaje político.
En esa línea, se designó una mesa política mixta —con referentes del kirchnerismo y el kicillofismo— que llevará adelante las negociaciones finales. La consigna “Argentina con Cristina” articula el relato de campaña, mientras se insiste en su libertad y en el repudio a la persecución judicial que la tiene como rehén de un aparato de poder mediático-judicial. También se expresó el respaldo a la gestión de Axel Kicillof en la provincia, uno de los pocos diques institucionales que resisten el modelo de Milei.

Aunque desde algunos sectores de la política la califican como "la unidad del espanto", la unidad del PJ -con todas sus tribus defendiendo a sus caciques-, se logró por necesidad, pero también por una conciencia creciente: el pueblo no perdonará otro fracaso electoral por mezquindades internas. Las próximas semanas serán decisivas para que esa unidad se traduzca en listas competitivas, federalizadas y con representación real de los distintos sectores que componen lo que hoy es Unión por la Patria (UxP) y que a partir del 9 de julio se conocerá si se sigue con el mismo nombre, o se preferirá cambiar a partir de la inscripción de las alianzas provinciales.
La conducción del Congreso estuvo en manos de Fernando Espinoza y contó con la presencia de referentes clave como la vicegobernadora Verónica Magario, la intendenta de Moreno Mariel Fernández, el jefe comunal de Lomas de Zamora Federico Otermín y el ministro de Infraestructura bonaerense Gabriel Katopodis. Estos cuatro últimos serán los responsables de negociar y conformar el frente electoral que competirá en los próximos comicios. Además, se sumo luego la figura del titular del PJ Bonaerense, Máximo Kirchner. y la creación de una mesa política mixta que liderará las negociaciones de alianzas y candidaturas.
La comisión funcionará con un esquema de “firma cruzada”: las decisiones deberán tener respaldo de los cuatro representantes, más la rúbrica de Máximo Kirchner. El objetivo es garantizar el equilibrio de fuerzas internas en la construcción del frente.
► La fusión PRO-libertaria: entre el pragmatismo y la claudicación
Casi en simultáneo, el viernes, el PRO bonaerense se reunió en San Telmo donde Cristian Ritondo, presidente bonaerense de la fuerza amarilla, presidió la asamblea que votó avanzar formalmente en un acuerdo electoral con La Libertad Avanza. Así, la cúpula amarilla se rindió ante el proyecto de Javier Milei, aceptando jugar con la camiseta violeta y otorgando al libertarismo el 75% de las candidaturas. Lo que alguna vez fue un partido con vocación institucionalista y proyecto propio, hoy se pliega al liderazgo personalista y destructivo de un presidente que ataca la salud pública, la universidad, el federalismo y los derechos laborales.
No es una novedad. Mauricio Macri, con sus ideas y vueltas, con m ilaneses con y sin papa fritas, viene operando esa fusión hace meses. Pero ahora se materializa en las boletas: el PRO se convierte en un apéndice del mileísmo, sin autonomía ni narrativa propia. Y mientras el radicalismo se debate entre sumarse, mirar desde la vereda o replegarse, lo cierto es que el pacto Macri–Milei es hoy el corazón de la estrategia de derecha para consolidar poder en territorio bonaerense.

"No es una alianza de ideas: es una alianza de negocios", dicen algunos. Y en ese camino, el electorado se enfrentará a una alternativa clara entre quienes defienden el Estado y quienes quieren dinamitarlo.
Cristian Ritondo, Néstor Grindetti, Soledad Martínez y otros dirigentes provinciales encabezaron la reunión. Allí, los referentes autorizaron formalmente a la mesa ejecutiva para constituir la coalición con el espacio de Javier Milei. El miércoles 9 de julio vence el plazo legal para presentar alianzas. “Hay una actitud del PRO de escuchar a los bonaerenses que piden que vayamos juntos”, fue lo que afirmó Cristian Ritondo, escudándose en los supuestos reclamos de quienes habitan la provincia de Buenos Aires.
► Una tercera vía que busca aire entre los escombros
El tercer movimiento político en disputa lo protagonizan Juan Schiaretti, Facundo Manes y Florencio Randazzo. Desde La Plata, lanzaron una serie de encuentros públicos y reservados con el objetivo de construir una alternativa “de centro”, republicana y moderada. Dicen sumar a intendentes en un intento de captar a quienes no se sienten cómodos ni con el kirchnerismo ni con el libertarismo. De esta manera aparecieron algunos nombres: Julio Zamora de Tigre de la Primera Sección Electoral, Fernando Gray intendente de Esteban Echeverría de la Tercera y el intendente de Chivilcoy, Guillermo Britos, de la Cuarta Sección; y donde todos conjugan con "Juanchi" Zabaleta como operador político quien tiene apariciones periódicas con Zamora, Brito, Gray y el senador provincial de Derecha Popular, Joaquín De la Torre. Todos ellos reconocidos con fuertes diferencias con Máximo Kirchner y el gobierno de Kicillof; y con el tánden Karina Milei y Sebastián Pareja, en el caso de De la Torre.
Aunque con diagnósticos atendibles —la necesidad de un desarrollo federal y el agotamiento de la polarización—, "la propuesta sufre de cierta indefinición", comentan desde algunos sectores vinculados con el PJ formal quienes recuerdan incluso la pelea judicial que presentó Fernando Gray, quien a su vez dijo que si "Máximo Kirchner se presenta como candidato por la Tercera Sección electoral, competirá conmigo", aunque no expresó en qué lista se lo encontrará, se supo que, y así se hace suponer, un funcionario del municipio de Echeverría participó de la previa del acto de Manes-Schiaretti en La Plata.

Manes y Schiaretti se mostraron juntos la semana pasada en La Plata para reafirmar ese acuerdo: “Bienvenidos los que quieran sumarse a la construcción de una nueva alternativa alejada del kirchnerismo y de La Libertad Avanza, pero con el radicalismo no hay ningún compromiso”, señalaron desde el círculo aúlico de Manes, tratando de no mostrarse refractarios con ciertos sectores peronistas.
Recordemos que Facundo Manes decidió hace un par de meses armar un sector propio por fuera de la UCR que denominó “Para Adelante” y se lanzó a una construcción junto a Schiaretti y el socialismo que si bien competirá en la estación intermedia que suponen las elecciones de medio término, apunta a generar una opción de cara a la presidencial de 2027, en la que se piensa en una fómula presidencial con el mediterráneo Schiaretti.
Por su parte, Juan Schiaretti renunció a la presidencia del PJ de Córdoba, y analiza ser candidato a diputado en Córdoba. Desde "Hacemos", otro síntoma de ruptura con el PJ nacional.
La idea de un armado de centro también empujan a otros sectores políticos. Allí se anotarían estructuras como la Coalición Cívica, el GEN de Margarita Stolbizer y los peronistas federales que en la Provincia tiene como referente a Emilio Monzó. En el espacio esperan rescatar entre 15 y 20 puntos que no se sienten representados ni por el gobierno libertario ni por el kirchnerismo.
► El desafío de la política popular
Mientras la derecha se rearma sin complejos y las terceras vías tantean su lugar, el peronismo tiene una oportunidad histórica: salir de la parálisis, profundizar su identidad popular y construir una propuesta electoral amplia, inclusiva y transformadora. La unidad lograda en Merlo es un paso en ese camino. Lo que viene es lo más difícil: sostenerla, abrirla, y convertirla en esperanza.
Para ello habrá que romper con egos dirigenciales, escuchar más a la militancia, debatir sin miedos ni culpas y se debería pensar en la insitucionalización de un verdadero frente ampio, con una estructura democrática y con la participación ecuánime de los partidos políticos satelitales que rodean al PJ al que, tembién es cierto, se lo debe reconocer como columna vertebral de ese armado.
Porque en un país donde Milei sigue gobernando con odio, cinismo y motosierra, no hay espacio para dudas. O se construye poder popular real, o se profundiza la decadencia. El tiempo lo dirá. Pero en un país urgido de decisiones claras, lo tibio muchas veces termina siendo funcional a lo más cruel.