Por
Hugo Moreno
El respaldo del PJ a Cristina y la presión sobre la Corte: cuando la política y la justicia vuelven a cruzarse
En un momento crucial para el futuro del peronismo y la democracia argentina, el Partido Justicialista volvió a abrazar con fuerza a una de sus figuras más emblemáticas: Cristina Fernández de Kirchner. El acto convocado por el PJ en su respaldo no fue solo una demostración de fuerza política, sino también un mensaje claro ante un poder judicial que, desde hace años, actúa con evidentes patrones de disciplinamiento hacia dirigentes populares.
La movilización, que reunió a gobernadores, intendentes, gremialistas y movimientos sociales, fue leída como una respuesta directa a la condena en primera instancia de la vicepresidenta en la causa Vialidad. El fallo —que la sentenció a seis años de prisión e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos— aún no está firme, pero ya genera repercusiones que exceden lo estrictamente jurídico.

Desde el kirchnerismo, la narrativa es contundente: Cristina es víctima de un proceso de lawfare, una guerra judicial diseñada para proscribir a los dirigentes que enfrentan a los poderes concentrados. No es casual que el acto no solo se haya centrado en la defensa de la exmandataria, sino también en denunciar el rol de la Corte Suprema como actor político en esta trama.
Sin embrago, la posible condena a CFK pone en jaque los planes electorales del Gobierno. La mesa chica de Javier Milei teme que el encarcelamiento a la ex presidenta habilite un reordenamiento en la interna del peronismo que sea contraproducente para su estrategia electoral.
-------------------------------
"En algún momento, vamos a tener que discutir en serio qué es lo que pasó en la historia argentina para que nos sigan dividiendo inútilmente a los argentinos. Estas divisiones perjudican con procesos económicos que destruyen el presente y el futuro". CFK
-------------------------------
► La Corte y el artículo 280: el filtro que define el destino de una causa
En este contexto, los ojos están puestos en la Corte Suprema de Justicia, que debe decidir si toma el caso o lo desestima aplicando el artículo 280 del Código Procesal Civil y Comercial. Este controvertido artículo le permite al máximo tribunal rechazar un recurso extraordinario sin dar explicaciones, si considera que el caso no reviste gravedad institucional o no cumple los requisitos formales.
¿Qué significaría esto en la práctica? Que, si la Corte decide hacer uso del 280, la condena contra Cristina quedaría firme, sellando así una inhabilitación política que, para muchos, es una forma solapada de proscripción.
En los pasillos del Palacio de Tribunales se habla de tensiones internas. Según trascendió en medios judiciales, el juez Carlos Rosenkrantz —uno de los ministros de la Corte más alineados con los intereses corporativos— habría dicho en reserva que “lo están apurando para fallar” en el caso de Cristina. La declaración, más allá de su tono informal, revela el nivel de presión que atraviesa hoy el Poder Judicial, cuyas decisiones ya no se leen únicamente en clave legal, sino también como movimientos dentro del tablero político.
------------------------------------
"Como una militante peronista les digo: volvamos a hacer militantes políticos que eso nos hizo grandes y nos permitió construir grandes victorias". (CFK)
------------------------------------
► Política, justicia y democracia
El acto del PJ no fue una postal nostálgica ni un simple gesto partidario: fue la reafirmación de una denuncia que resuena con fuerza en los sectores populares. La utilización del sistema judicial para condicionar la democracia no es solo una amenaza para Cristina Fernández de Kirchner, sino para todo dirigente que busque cuestionar los privilegios de los sectores dominantes.
A la espera de lo que decida la Corte, el peronismo muestra que no está dispuesto a aceptar pasivamente una sentencia que, más allá de su formalidad jurídica, carga con el peso simbólico de una proscripción.
Organizaciones y referentes de los espacios políticos más diversos, incluso de la oposición, manifestaron su malestar ante la posibilidad de que el poder judicial condene a la expresidente.
Tal es el caso del repudio por el fallo y el respaldo a CFK de la Izquierda que una declaración firmada por Myriam Bregman, Nicolás del Caño, Christian Castillo dice: "Llamamos al pueblo trabajador a repudiar activamente de confirmarse este fallo proscriptivo". Por su parte, Pablo Avelluto, ex secretario de Cultura del gobierno de Mauricio Macri, aseguró que le "provoca una enorme tristeza y un enorme dolor" lo que sucede con Cristina.
Como ocurrió en otros momentos de la historia argentina, es probable -y necesario a la vez- que las plazas y las calles se vuelvan escenario de una lucha que no es solo por una persona, sino por el sentido profundo de la democracia y la justicia.
El comportamiento mafioso de un sector del Poder Judicial argentino respecto de Cristina Fernández de Kirchner equivale a lo que derivó en los 18 años de proscripción de las mayorías populares.