GRAY Y LA POLÍTICA DE LA INTEMPERIE: gestionar sin Nación y ordenar el peronismo

Con un tono que combinó gestión, advertencia económica y posicionamiento político, Gray dejó planteado un doble eje para el año: sostener la administración local en un contexto de retracción nacional y disputar el ordenamiento del peronismo bonaerense frente a un escenario que, según su diagnóstico, exige una alternativa clara al rumbo actual.

(02-MAR-26)- Por momentos, la apertura de sesiones en Esteban Echeverría fue más que un acto institucional. Fue la exposición cruda de una tensión estructural: cómo gobierna un municipio del conurbano cuando el Estado nacional se retira de la obra pública, de la asistencia alimentaria y de la inversión en infraestructura básica.

El intendente Fernando Gray, al frente del distrito desde 2007, describió un escenario que excede a su administración: caída del 30% en la recaudación municipal, más de 20 obras nacionales paralizadas y pérdida sostenida de empleo local. La cifra es significativa porque triplica la caída de recursos que, según indicó, atraviesa la provincia de Buenos Aires.

La ecuación es simple pero brutal: menos actividad económica implica menos recaudación; menos recaudación implica menor capacidad de respuesta estatal; y menor capacidad de respuesta amplifica el deterioro social. En ese círculo, el municipio aparece como la última ventanilla.


INTENDENTE DE ESTEBAN ECHEVERRÍA, FERNANDO GRAY, EN LA APERTURA DE LA SESIONES ORDINARIAS DEL CONCEJO DELIBERANTE DE ESTEBAN ECHEVERRÍA

Gray fue explícito: hoy el gobierno local está financiando con recursos propios prestaciones que antes cubría la Nación, desde subsidios sanitarios de alta complejidad hasta asistencia alimentaria. El problema no es solo fiscal; es estructural. La descentralización de responsabilidades sin descentralización de recursos erosiona el federalismo real.


► La obra pública como frontera ideológica

El jefe comunal insistió con un dato que condensa el conflicto: “medio bajo nivel enterrado y medio polideportivo construido”. La metáfora involuntaria es potente. La obra inconclusa no es solo cemento; es política pública interrumpida.

En el mismo sentido, volvió a cuestionar el desempeño de EDESUR, señalando que se pagan tarifas internacionales sin infraestructura acorde. Allí también subyace una discusión mayor: tarifas dolarizadas con servicios que no alcanzan estándares internacionales y sin un esquema de control que garantice inversión efectiva.

Consultado sobre la situación del servicio eléctrico, Gray reiteró su postura crítica hacia EDESUR y recordó que en su momento pidió formalmente la quita de la concesión. Si bien señaló que este verano la situación fue menos grave que en años anteriores, insistió en que faltan inversiones estructurales.

“Pagamos tarifas internacionales y no tenemos 220 voltios en muchos lugares del distrito”, afirmó, y exigió que la empresa refuerce la infraestructura para acompañar eventuales inversiones productivas.

Por cuanto las obras, el mandatario comunal cuestionó la decisión del Gobierno nacional de retirarse de áreas como obra pública, asistencia alimentaria y cobertura de medicamentos o intervenciones sanitarias complejas. Aseguró que el municipio está otorgando subsidios para operaciones de alto costo —entre 10 y 20 millones de pesos— ante la desaparición de programas nacionales específicos.

“Estamos cubriendo con recursos municipales cosas que antes cubría la Nación”, afirmó, y remarcó que esa situación tensiona las cuentas locales, pese a que definió a Esteban Echeverría como “un municipio ordenado”, sin endeudamiento vía leasing y con equilibrio fiscal.

Frente a ese escenario, planteó dos objetivos para el año: mantener las cuentas ordenadas y promover la radicación de empresas para compensar la pérdida de empleo. También anunció un esquema de obra pública municipal con recursos propios, que incluye bacheo, veredas, puentes peatonales y reequipamiento del parque automotor.


► El peronismo y la crisis de conducción

Pero la rueda de prensa no fue solo gestión. Fue también posicionamiento interno.

Gray planteó que el Partido Justicialista bonaerense debe ser presidido por el gobernador cuando este es peronista, en este caso Axel Kicillof, como mecanismo de ordenamiento institucional. Sin embargo, advirtió que el espacio “no está ordenado” y rechazó la lógica del “amontonamiento” como sustituto de la unidad.

Aquí aparece un punto central: el intendente no discute únicamente nombres, sino método. Propone internas competitivas, depuración de padrones y apertura partidaria. En otras palabras, institucionalizar la disputa para legitimar liderazgos.

La lectura política es clara: el peronismo atraviesa una crisis de representación y necesita reconstruir autoridad mediante mecanismos democráticos explícitos. No se trata solo de unidad electoral, sino de legitimidad política. Al menos fue lo que dejó entrever.


FERNANDO GRAY JUNTO A JULIO ALAK, INTENDENTE DE LA PLATA, Y UNA IMAGEN SUGESTIVA.

En ese marco también se inscribe su reunión con el intendente de La Plata, Julio Alak, un encuentro que, según explicó, no tuvo carácter excepcional sino continuidad política. Gray relativizó la foto que tomó estado público —con la Catedral platense de fondo— y la encuadró como parte de un diálogo habitual entre dirigentes con experiencia de gestión y responsabilidades institucionales. Más allá del gesto simbólico, el intercambio expuso una preocupación compartida por los problemas estructurales de la provincia y la necesidad de comenzar a delinear una agenda de futuro. En clave interna, la señal es nítida: articulación entre intendentes con peso territorial para incidir en el reordenamiento del peronismo bonaerense y en la discusión estratégica que se avecina.


► Gestión en modo supervivencia

El dato más elocuente de la conferencia fue la caída del 30% en la recaudación municipal. Ese número no es sólo técnico; es político. Implica que el municipio entra en un modo defensivo: optimización de gastos, campañas de pago adelantado de tasas, moratorias para sostener flujo de caja y un programa de obra pública financiado exclusivamente con recursos propios.

Es la política de la intemperie: administrar escasez, contener demanda social creciente y disputar liderazgo partidario al mismo tiempo.

La pregunta que deja flotando Gray no es local. Es sistémica: ¿pueden los municipios sostener el tejido social cuando el Estado nacional redefine su rol hacia una retracción casi absoluta?