La deuda como forma de disciplinamiento: cuando el salario ya no alcanza

Dante Boeri, secretario general de la CTA de los Trabajadores de Esteban Echeverría y Ezeiza, advierte sobre un círculo que comienza con la pérdida del poder adquisitivo y termina en el sobreendeudamiento. Desde el IAPP plantean que la morosidad masiva debe ser abordada como un problema de política pública y no como una falla individual.


(POLITICA | 20/08/2026)- Hay momentos en los que una sociedad empieza a reconocer que aquello que durante mucho tiempo pareció un problema individual es, en realidad, un problema colectivo.

“No puedo pagar la tarjeta”, es la frase, que durante años pudo ser pronunciada en voz baja, casi como una confesión, hoy forma parte de una realidad que atraviesa a millones de hogares argentinos. Ya no se trata solamente de quien se endeudó para comprar un electrodoméstico, financiar un viaje o afrontar un gasto extraordinario. Cada vez son más quienes recurren al crédito para pagar aquello que antes se resolvía con el salario: la comida, el supermercado, los medicamentos, los servicios o una parte del alquiler.

Por eso la movilización contra la usura que tuvo como destino el Ministerio de Economía no puede ser leída únicamente como una protesta sectorial. El reclamo sindical y social pone sobre la mesa una discusión que excede a bancos, tarjetas y billeteras virtuales: qué sucede en una sociedad cuando trabajar ya no garantiza llegar a fin de mes y endeudarse comienza a convertirse en una condición para sobrevivir.

En la previa a la marcha, Dante Boeri, secretario general de la CTA de los Trabajadores de Esteban Echeverría y Ezeiza, habló con El Ventilador y ubicó el origen de la problemática en el deterioro del ingreso de los trabajadores. “Una de las políticas principales del gobierno de Milei es la destrucción del salario como ordenador de la vida cotidiana de las personas”, sostuvo.

Para Boeri, la discusión debe comenzar allí. El salario no es solamente una cifra depositada a fin de mes. Es el instrumento mediante el cual una persona organiza su vida, paga una vivienda, compra alimentos, sostiene a su familia, accede a medicamentos y proyecta, aunque sea mínimamente, el futuro.

Cuando ese ingreso pierde capacidad de compra, aparece el crédito como sustituto. Y cuando el crédito deja de utilizarse para financiar una compra extraordinaria y comienza a utilizarse para comprar comida, el problema cambia de naturaleza.


► La tarjeta que reemplazó al salario

Boeri lo explica desde una experiencia que, asegura, observa cotidianamente entre los trabajadores. La tarjeta de crédito, durante mucho tiempo, permitió adelantar consumo y financiar determinados gastos. Pero el deterioro salarial modificó esa relación.

Primero aparece el pago con tarjeta. Después llega el pago mínimo. Cuando el mínimo tampoco puede afrontarse, aparece la refinanciación. Y cuando el sistema bancario deja de ofrecer una salida, las billeteras virtuales y otros mecanismos de crédito aparecen como la alternativa inmediata.

La cadena es conocida: una deuda intenta cubrir otra deuda, los intereses se acumulan y el ingreso futuro queda comprometido antes de ser percibido.

“Hay que endeudarse para comer”, señaló Boeri durante la entrevista, al describir una situación que considera inédita en la historia reciente argentina. La frase contiene buena parte del problema.

Porque si el crédito se utiliza para adquirir un bien durable, existe una lógica financiera determinada. Pero si se utiliza para comprar alimentos, la deuda deja de financiar consumo y comienza a financiar la reproducción cotidiana de la vida.

La diferencia no es menor. Un hogar que necesita endeudarse para comer no está tomando una decisión financiera convencional. Está intentando resolver una insuficiencia de ingresos.


► La deuda como bola de nieve

El problema se profundiza cuando aparece el pago mínimo de las tarjetas.

Pagar el mínimo permite evitar, en lo inmediato, el incumplimiento. Pero deja un saldo que continúa generando intereses. El mecanismo puede resultar funcional para atravesar una emergencia puntual, pero se vuelve peligroso cuando la emergencia deja de ser excepcional y se transforma en permanente.

Boeri describió situaciones en las que un trabajador cobra su salario y, casi inmediatamente, buena parte de ese ingreso desaparece para cancelar consumos o deudas anteriores. El salario del presente comienza así a pagar el consumo del pasado.

La morosidad creciente muestra que una parte importante de los hogares ya no puede sostener ese esquema.

El problema, además, no se limita al sistema bancario tradicional. Las billeteras virtuales y las plataformas de crédito se convirtieron en protagonistas de este nuevo mapa del endeudamiento. Su accesibilidad, rapidez y ausencia de algunas de las barreras tradicionales del sistema bancario las transformaron en una herramienta utilizada por trabajadores que necesitan liquidez inmediata.