LAS IDEOLOGIAS EN EL APOGEO DE SU ETERNIDAD
Por Mario Riorda
(19/10/2022)- No murieron. Ni siquiera estuvieron amenazadas. Las ideologías son inherentes a la política, por ende, la comunicación política es un acto preferentemente ideológico que está en su apogeo.
Pasaron 10 años desde que -con un gran equipo- analizamos la presencia ideológica en 38 campañas presidenciales en América Latina. El resultado fue elocuente: 2/3 de la discursividad se presentaba a través de categorías ideológicas y el 50% de la publicidad electoral tenía contenidos ideológicos.
Sigue robusta la tesis de Norberto Bobbio. Los posicionamientos políticos ideológicos pueden ser considerados de izquierda si, reconociendo que hay desigualdad, las decisiones políticas se aproximan más a pensar en derechos y deberes que hagan más iguales que desiguales a las personas. Es decir que, cada decisión, acarrea la voluntad de remover obstáculos que promuevan o bien permitan que la desigualdad persista. Subyace una idea emancipatoria de un estado de situación dado. Con un halo de honestidad, la izquierda no plantea que las personas deban ser iguales en todo, más allá de ciertas tendencias colectivizantes.

Norberto Bobbio y una tesis que sigue vigente
Los posicionamientos políticos ideológicos de derecha parten de la postura de que las desigualdades están ahí y no son eliminables porque representan un orden social -y natural- preestablecido. Esto tiene cimientos sólidos que hacen sostenible esa desigualdad: la tradición que legitima. Es la ligazón con la historia la que habilita a cosas. Y la herencia es la aliada que torna perdurable esa desigualdad. Vale aclarar: no toda la derecha aviva la desigualdad para ensancharla, sino más bien no la rompe ni la combate. La gestiona a través de la compensación o la subsidiariedad.
En el medio, un montón de posturas hacia el centro, superpuestas y borrosas en sus límites, así como extremos en los confines de ese espectro. Y elementos que generan turbiedad a esa claridad que Bobbio expresaba. Se me ocurren cinco:
1. El electorado con “sentimientos o imágenes ideológicas”. Es amplio el aporte que da cuenta de que, tratándose de posturas abstractas, difusas o sentimentales, orientan al elector con alguna racionalidad ideológica y que hay coherencia entre autodefinirse ideológicamente y votar por un partido que se autoproclame cercano a la postura personal.
2. El cultivo del modo zigzag. Hay quienes ocultan su ideología revestidos de pragmatismo, sea amparados en una ilusión tecnocrática que intenta borrar fronteras ideológicas o vía falsas proposiciones del sentido común. Hay una carga ideológica no explicitada, pero existente. Se expresan a través de visiones positivas del devenir que minimizan los antagonismos sociales y políticos rechazando lo dicotómico. Indescifrables, tras ese disfraz, plantean políticas “necesarias en el aquí y ahora”.
3. Los “ismos” que borronean a la ideología como atajo. El votante pierde chances de información simple. Nuevas agendas atraviesan -no sin polémicas- al movimientismo. Parte del feminismo debate si la derecha puede representarlo y si ello no constituye una contradicción. Rodolfo Hernández llegó al balotaje colombiano representado como el Trump colombiano, pero venía de reivindicar políticas progresistas en ocasión de ser alcalde de Bucaramanga. .
4. La vigencia de los extremos “retro”. Importantes líderes usan la expresión comunista o fascista para denostar a opositores, confundir o ser mojones ideológicos a partir de los cuáles, por su extremismo y radicalidad, se ordene el resto del espectro político. El libertario Javier Milei expresa que las posturas centristas de Juntos por el Cambio son marxistas, y todo el resto a la izquierda, una basura. En su acto astuto -y poco democrático, por cierto-, ficciona nuevos límites ideológicos para que nadie compita -por espectacularidad- en su espacio. No más pícaro que el consultor Jaime Durán Barba aduciendo que Mauricio Macri era la nueva izquierda.
5. El voto infiel [por un rato]. En circunstancias, la correlación entre auto percibirse ideológicamente en un lado del espectro y votar a una oferta política coherente con mi posición ideológica suele desaparecer transitoriamente ¿Cuándo? Cuando la falta de solución en algún tema de alta importancia se transforma en impotencia o desahucio.

Mario Riorda | Politólogo y activista de la comunicación política. Preside la Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales (ALICE). Dirije la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral. ha sido Decano en la Facultad de Ciencia Política y RRII de la UCC. Participó en más de 140 procesos electorales y asesoró a más de 80 gobiernos de todos los niveles en América Latina en cuestiones de estrategia y comunicación política. Especializado en gestión de crisis. Profesor de posgrado en numerosas universidades públicas y privadas de América Latina, España y EEUU. Autor y coautor de 18 libros. Conductor y productor de la serie documental “En el nombre del Pueblo”.