Por
Hugo Moreno
NNM – “NEUTER” NUNCA MÁS
Por Hugo Moreno
(12/11/2023)- La neutralidad, del latín neuter ('ni uno ni otro') consiste en no tomar partido y renunciar a toda injerencia en un conflicto, en alguna diferencia de opiniones; o en una decisión trascendental, como la que estamos transitando en la Argentina.
Es importante no confundirla con conceptos como la objetividad y la imparcialidad. No ser neutral es otra cosa: es asumir un rol, es comprometerse.
Algunos dicen que la neutralidad es una herramienta de subsistencia, e incluso puede provenir de la necesidad de autoprotección, es colocarnos en una percepción meramente de observadores, de la idea de que el bien y el mal existen entre las partes y que sólo miramos sin involucrarnos, pero es momento de tomar partido.
Siempre he dicho que quienes transitamos la comunicación, el periodismo, tenemos nuestra propia mochila ideológica, que podemos ser plurales, pero también -como todo ser político- tenemos nuestras opiniones y posiciones.
Y de eso se trata.

Estamos en un momento donde transitamos una de las definiciones más importantes desde el regreso a la Democracia con un trayecto de 40 años ininterrumpidos, con luchas de mujeres, hombres y diversidades que con mucha tenacidad obtuvieron más derechos para todos, todas y todes. Donde trabajadores y trabajadoras comprometieron su lucha y consiguieron más beneficios para el sector. Donde los estudiantes pelearon y pelean por una educación pública y de calidad.
En pocos días más, el 19 de Noviembre para ser precisos, tendremos en nuestras manos la definición del Presidente que tendrá la obligación de comandar el destino del país para los próximos cuatro años. En una horas tan sólo asistiremos al último debate presidencial; y allí me detengo: no se trata de ganar una discusión, sino de ganar la elección.
Tendremos en el cuarto oscuro dos boletas, dos candidatos, dos proyectos de país en pugna. Hay un proyecto de país que nos incluye, que nos abraza a todos, comprometido en construir más Argentina, y más argentinidad, y no menos; con previsibilidad, orden y sin improvisación. El mismo que nos propone unidad nacional, pero no sólo con actores políticos, sino con diferentes y diversos actores sociales y productivos. Es el que nos propone un abrazo entre el campo y la industria; entre los empresarios y los trabajadores. Es el que representa un candidato “normal”.
El otro, es el de un ´”perverso”. Es el proyecto de un hombre que sigue las indicaciones de un tal “Conan” que no es más ni menos que un perro clonado que expresa las indicaciones del sistema neoliberal, el que propone destruir el Banco Central, el que nos quiere sometidos al dólar; en consecuencia, nos ofrece perder nuestra soberanía económica. El que busca privatizar los activos nacionales, el quiere vender nuestro patrimonio nacional para lograr su objetivo. Es quien quiere plantar una bandera distinta a nuestro país en las Islas Malvinas, es renunciar a los sueños de los Veteranos. Es quien con su “motosierra” viene a cortar todos los derechos obtenidos con lucha y esfuerzo; pero también con tortura y sangre. El negacionismo a los Derechos Humanos, es la negación a nuestra propia historia. Es negar una realidad que nos permitió crecer en Democracia.
Pero además, alguien que nos propone “un cambio, pero con los mismos de siempre”, por eso el discurso de la “anti-casta” se derrumba con el acuerdo reciente entablado entre Javier Milei, Mauricio Macri y Patricia Bullrich: los de siempre, los de los `90, los que siempre estuvieron al servicio del establishment, lejos del pueblo. Sólo para unos poco.
No es tiempo de neutralidad. Es tiempo de comprometerse en la construcción colectiva de un proyecto nacional y popular. Quienes nos asumimos defensores de la educación pública, gratuita, de calidad e inclusiva, no podemos pensar de otra manera. Quienes nos asumimos como defensores de la salud pública, quienes somos respetuosos de las diversidades, quienes proclamamos la igualdad de oportunidades, los que buscamos equidad, los que pretendemos transformar la realidad de nuestro pueblo; no podemos ser indiferentes en este momento.

Por lo expuesto no voto a Milei, pero no sólo porque crea que es malo para el país. Sino porque, y fundamentalmente, creo que el proyecto que encabeza Sergio Massa es mejor. Es más inclusivo, es quien apuesta al trabajo y la producción como eje del desarrollo nacional. Es el tipo normal, el que es necesario para la Argentina que viene.