SEMANA #21 - Mientras la Ciudad gira a la derecha, el campo popular intenta su reconstrucción
Los resultados de las elecciones legislativas en CABA reflejan el avance de la derecha y la fragmentación del campo popular. Mientras La Libertad Avanza consolida su influencia, el peronismo busca reconfigurar su identidad. La semana política también dejó fracturas en la UCR, tensiones en el PRO, un Congreso paralizado frente al drama previsional y una sociedad movilizada ante el ajuste a las universidades públicas.
► La Ciudad de Buenos Aires ratificó, una vez más, su perfil conservador. Con apenas un 53% de participación, las elecciones legislativas celebradas el 18 de mayo marcaron una nueva etapa en la consolidación del poder de la derecha en el distrito más rico del país. La Libertad Avanza (LLA) obtuvo el primer lugar, desplazando a un PRO debilitado y dejando en evidencia la falta de una alternativa sólida del campo nacional y popular. Los números de Adorni, Marra, Lospennato y Rodriguez Larreta, así lo demustran.
El resultado es doblemente significativo. Por un lado, refleja el éxito de una retórica antipolítica, individualista y profundamente reaccionaria. Por otro, expone la orfandad estratégica de las fuerzas populares en una ciudad que hace décadas vive de espaldas al interior, al trabajo y a la justicia social.
En paralelo, la interna entre LLA y el PRO no representa una verdadera disputa de modelos. Más bien, se trata de una competencia entre dos variantes del mismo proyecto: el neoliberalismo. Mientras Milei busca radicalizar el ajuste con una retórica antisistema, el macrismo intenta sobrevivir con una cara más “institucional”; o como dijo Agustín Laje: "chicos más prolijos". La reciente tensión entre Javier Milei y Mauricio Macri lo confirma: no hay diferencia de fondo, solo una pelea por el liderazgo de una derecha política que viene "avanzando".

Mientras tanto, el Congreso Nacional del Partido Justicialista se reunió en busca de respuestas frente al dilema de una "unidad" que cuesta y duele. Entre los llamados a la supuesta unidad y los gestos hacia una supuesta renovación, quedó claro que una parte del peronismo sigue sin leer el cambio de época: la posbilidad en provincia de Buenos Aires que LLA+PRO sea una realidad concreta. Las discusiones sobre estructuras, nombres y cargos siguen ocupando más lugar que la urgencia de construir un proyecto que vuelva a enamorar al pueblo (o a la gente, como se quiera leer).
En la Provincia de Buenos Aires, la pulseada por la reelección indefinida de intendentes suma un nuevo capítulo a las tensiones internas entre camporistas y kicillofistas. Aunque algunos sectores del PJ defienden la medida como una forma de preservar poder territorial, otros —dentro y fuera del partido— la critican por perpetuar lógicas conservadoras. La discusión no es solo legal: es una señal de si se quiere transformarse de verdad, o se prefiere seguir encerrado en su propio laberinto.
Pero no sólo de crisis vive el PJ, el partido de boinas blancas se dobla y se rompe. La ruptura de Facundo Manes con la conducción nacional de la UCR también agitó las aguas. Aunque se presenta como una alternativa crítica, su falta de definición frente al proyecto económico de Milei lo deja más cerca del decorado que de la disputa real por el futuro del país.
Y mientras las élites políticas disputan espacios, la calle volvió a hablar. El miércoles, miles de jubilados se movilizaron en todo el país en defensa de sus derechos, ante el brutal deterioro de sus haberes y la falta de respuesta estatal, obteniedno por respuesta a sus reclamos palos, gases y detenciones. En paralelo, en el Congreso, la oposición no logró reunir el quórum necesario para tratar el aumento jubilatorio ni la prórroga de la moratoria previsional, dejando en evidencia el desinterés del oficialismo y la pasividad cómplice de algunos bloques dialoguistas y colaboracionistas con el gobierno libertario.
A esa postal se sumó esta semana la crisis universitaria, que continúa profundizándose frente al ahogo presupuestario impulsado por el gobierno de Milei. En el marco de una semana de visibilización nacional, estudiantes, docentes, no docentes y autoridades de universidades públicas de todo el país realizaron clases abiertas, actos, actividades culturales y protestas masivas. El reclamo es claro: sin presupuesto, no hay universidad pública posible.
El gobierno nacional, en lugar de atender la emergencia, volvió a cargar con discursos despectivos sobre el rol de las universidades, calificándolas de “centros de adoctrinamiento”. Sin embargo, el masivo respaldo social a las instituciones educativas públicas demuestra que el pueblo argentino sigue considerando a la universidad como un derecho y un orgullo nacional.
Como si eso fuera poco, la creación de una comisión investigadora por el escándalo conocido como caso $Libra —que involucra maniobras financieras dudosas ligadas al mercado de capitales y posibles vínculos con funcionarios nacionales— abre un nuevo frente de conflicto institucional. El oficialismo intenta bloquear su avance, mientras desde sectores opositores reclaman transparencia y rendición de cuentas. Pero las ausencias de Luis Caputo y Cúneo Libarona a las interpelaciones, dan muestra del interés de dar explicaciones: ningún interés.
La semana política dejó una imagen clara: la derecha sigue ganando terreno, mientras el campo nacional y popular se encuentra en plena búsqueda. No alcanza con resistir. Hace falta audacia, autocrítica, unidad y organización para volver a interpelar a un pueblo golpeado, pero no vencido.