Por
Hugo Moreno
Editorial | UN GOBIERNO EN TENSIÓN
(#SEMANA28)- La semana que concluye deja a la vista una fotografía nítida del momento que atraviesa la Argentina: un gobierno nacional cada vez más encerrado en su lógica de confrontación, una oposición que comienza a reagruparse electoralmente y una crisis económica que golpea con fuerza a trabajadores, pymes y a la producción nacional.
Mientras el calendario electoral avanzó con el cierre de alianzas en la provincia de Buenos Aires, el presidente Javier Milei eligió profundizar su enfrentamiento con los gobernadores y ausentarse —por decisión deliberada— del acto patrio del 9 de julio en Tucumán. La escena fue elocuente: la Casa Histórica sin presidente, con mandatarios provinciales que ocuparon ese vacío con críticas al “desprecio por el federalismo” y llamados a reconstruir una Argentina inclusiva y plural. Con un claro contraste ente el Presidente y Victoria Villarruel, su vicepresidenta, que no sólo visitó Tucumán sino que habilitó una sesión en el Senado y que le valió críticas de la ministra de Seguridad, Patricia Bullruch, y del séquito trollero de redes sociales.
En paralelo, en el Congreso, el oficialismo sufrió una dura derrota en el Senado. En una sesión convocada por la oposición, se aprobaron una serie de proyectos que el Ejecutivo pretende vetar, e incluso llegaría a la judicialización, pagando un alto costo político. La emergencia en Discapacidad, la moratoria jubilatoria, el aumento salarial para los jubilados, son algunos de ellos. La sesión fue leída por muchos como un punto de inflexión: la fractura institucional entre el gobierno nacional y buena parte del sistema político ya no es un hecho aislado, sino una constante. El bloque peronista, junto a espacios federales y algunos sectores del radicalismo, consolidaron una mayoría que empieza a delinear límites concretos al autoritarismo libertario.
► Buenos Aires, epicentro de la recomposición política
La provincia de Buenos Aires cerró esta semana el plazo para la inscripción de alianzas, con movimientos clave en el campo popular. El peronismo bonaerense logró sintetizar una propuesta de unidad bajo el nombre “Fuerza Patria”, que agrupa al kirchnerismo, al massismo, a intendentes del conurbano y al espacio del gobernador Axel Kicillof, pero que además sumó a sectores de los movimientos sindicales y sociales.
En el otro extremo, se confirmó la alianza entre La Libertad Avanza y sectores del PRO bonaerense, un acuerdo de conveniencia entre la estructura libertaria y el macrismo residual, que generó tensiones internas y dejó a varios intendentes fuera del armado, y que empiezan escuchar sus quejas.

Abrazo de oso, entre Cristian Ritondo, el presidente del PRO bonarenses, y el Presidente Milei. De amarillos a violetas.
Y la tercera vía, que reedita la "ancha avenida del medio", congregan a los partidos de Facundo Manes y Juan Schiaretti, donde se enrolan algunos radicales -sin peluca-, el GEN de Margarita Stolbizer, la Coalición Cívica que lidera Elisa Carrió, más Diálogo de Emilio Monzó, entre otros intendentes que buscan posicionarse como candidatos a legisladores de la Primera y Tercera sección electoral, todo bajo el armado del bonaerense Florencio Randazzo. La consigna: ni libertarios, ni kirchenrismo.
También se anotaron el Frente de Izquierda Unidad y otras opciones provinciales que buscarán representar a sectores desencantados del oficialismo.
► La economía, un derrumbe sin freno
En el plano económico, el deterioro es cada vez más visible y palpable. El dólar volvió a dispararse esta semana, con una escalada que supera el 10% en lo que va del mes, mientras el Banco Central pierde reservas y los precios vuelven a recalentar. Las promesas de “estabilización” del gobierno no encuentran respaldo en la realidad cotidiana: lo que hay es ajuste, parálisis productiva y exclusión social.

El hipermercado que se va, y deja 17.000 trabajadores en la calle. Muestra de "deterioro interno y falta de previsibilidad".
Los despidos masivos en empresas como Georgalos, Bridgstone y Molinos Río de la Plata, sumados al cierre de plantas y reducción de personal, reflejan una recesión profunda. En un hecho simbólico y contundente, la cadena francesa Carrefour que dice "Au revoir" -adiós- de tierras argentinas, después de 4 décadas en el país. El gigante del comercio minorista, con más de 600 locales y más de 17.000 empleados anunció su retirada del país, denunciando un “deterioro del mercado interno y falta de previsibilidad”. No es un hecho aislado: hay al menos una docena de empresas extranjeras que están desinvirtiendo o dejando el país desde enero.
► Un modelo en crisis y el desafío de la reconstrucción nacional
La estrategia de Milei se basa en una polarización constante: enemigos por todos lados, desde los gobernadores hasta los movimientos sociales, desde los sindicatos hasta los medios que no le son funcionales. Pero esa lógica, que puede servir para sostener una narrativa, no alcanza para gobernar ni mucho menos para resolver los problemas estructurales de la Argentina.
En este contexto, la pregunta que sobrevuela en todo el arco nacional y popular es si será posible construir una alternativa sólida, amplia y transformadora, que no sólo frene la avanzada del modelo libertario, sino que también ofrezca un proyecto económico con eje en el trabajo, la industria nacional y la justicia social.
Los próximos meses marcarán si esa recomposición es posible o si el país seguirá a la deriva, entre la indiferencia presidencial y el sufrimiento de millones de argentinos y argentinas.