TSUNAMI POLÍTICO
Por Gonzalo Arias
(15/08/2023)- Los resultados de las PASO 2023 conmovieron los cimientos del sistema político que emergió tras la recuperación democrática de 1983, basado -aún en los momentos de crisis- en la dinámica política y electoral bipartidista, devenida tras la aparición del PRO, en bi-coalicional.
La sorprendente elección de Javier Milei, que superó ampliamente cualquier pronóstico previo, no solo lo consagró como el candidato individualmente más votado sino que transformó a La Libertad Avanza como el espacio más elegido. La agrupación del economista libertario fue la única que, en un escenario de alta fragmentación, perforó el techo de los 30 puntos porcentuales.
Además, a contramano de quienes pensaban que lo de Milei era un fenómeno eminentemente "metropolitano" (CABA y conurbano bonaerense), La Libertad Avanza sorprendentemente se impuso en 16 de las 24 provincias del país, consiguiendo algunos triunfos resonantes en distritos de peso como Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
La contracara de la performance del libertario fue la dramática sangría de votos de las dos principales coaliciones que venían estructurando la dinámica político-electoral hasta el pasado domingo y que, en su conjunto, perdieron un 35% del electorado con respecto a las presidenciales de 2019: mientras en dicha contienda entre el peronismo y Cambiemos sumaron el 90% de los votos, el domingo obtuvieron apenas el 55%.
El peronismo confirmó previsiblemente que atraviesa una de la peores crisis históricas, con un resultado que no le permitió a Massa alcanzar ninguno de los dos objetivos que se había propuesto: no fue ni el candidato individualmente más votado, ni el frente Unión por la Patria superó el umbral de los 30 puntos. Aunque a muy escasa distancia de JxC, el oficialismo terminó así tercero.
Más sorprendente fue, en este contexto, la pésima elección de Juntos por el Cambio, confirmándose en las urnas no solo que la encarnizada disputa interna entre Bullrich y Larreta no potenciaba la competitividad del espacio sino que un amplio sector del electorado ya no lo asociaba con expectativas de cambio. Aquí, la pérdida de votos fue muy importante: en 2019, aun perdiendo (con Macri) cosechó 41%, guarismos que mantuvo en las legislativas en 2021. De esta forma, con un magro 28% de los votos en la sumatoria de ambos candidatos, no consiguió el objetivo de ser la fuerza más votada, y aunque consiguió hacerse con el segundo lugar, quedó apenas 1 punto por encima de UP, perdiendo 13 puntos respecto a la última legislativa.
Así las cosas, si bien queda un largo camino de 70 días de cara a las elecciones generales del 22 de octubre, el escenario político seguirá signado por la altísima incertidumbre. Parafraseando al gran Mario Benedetti, cuando muchos esperaban que las PASO aportaran muchas respuestas, de pronto, "cambiaron todas las preguntas".
Si bien acabó por configurarse un escenario de tercios, con tres ofertas electorales separadas por menos de 3 puntos, Milei emergió clara y sorpresivamente como el gran ganador frente a las dos tradicionales coaliciones que se desmoronan. Sin embargo, la elección sigue siendo una de final abierto, con una amplia variedad y combinaciones de escenarios posibles, lo que profundiza los niveles de incertidumbre, como han venido dando cuenta en las últimas horas los indicadores de los mercados.
Milei corre con la ventaja de haber quedado frente al electorado como el claro ganador y, en este contexto, puede aspirar incluso a crecer. No solo por lo que en el comportamiento electoral se conoce como el efecto "bandwagon" (que incentiva el voto al ganador) sino por una realidad inquietante: mientras más se deteriora la situación económica más parece crecer su candidatura. Es más, como vienen dando cuenta las mediciones periódicas de Aresco, la consultora liderada por Federico Aurelio, existiría una correlación entre el aumento del dólar y el voto a Milei.
Una amplia franja del electorado, sin dudas, parece haberle asignado como principal atributo el de representar un "verdadero cambio". Lógicamente, con el triunfo también vendrán importantes desafíos, sobre todo el "miedo" que sus adversarios -los visibles y los ocultos- buscarán invocar, apelando a la amenaza que el libertario entrañaría para el orden establecido. Consecuentemente, Milei tendrá que intentar exorcizar esos fantasmas al mismo tiempo que no abandonar los lineamientos estratégicos que tanto rédito le dieron: mensajes sencillos y que conectan con lo que siente un sector importante de la sociedad, "enemigos" claramente identificables, explicaciones sencillas, y un torbellino de "emociones" que bloquea la argumentación racional.
Patricia Bullrich la tendrá muy difícil, ya que para no perder votos tendrá que mostrarse abierta al diálogo y el acuerdo con otros sectores, lo que podría colisionar con su posicionamiento natural asociado a la "firmeza". Además, con el triunfo de Milei le va a costar mucho poder liderar el espacio del cambio.
Por último, y aunque parezca paradójico a la luz de la desastrosa performance del peronismo, Massa está aún en carrera. No solo porque la diferencia con JxC y con el espacio ganador fue exigua (menos de 3 puntos), sino también porque mientras la ex ministra de seguridad de Macri deberá luchar por retener los votos de su espacio, Massa buscará polarizar con Milei, apoderarse del espacio del "centro" y buscar que el esperable aumento de la participación electoral lo beneficie. El gran enemigo del "ministro-candidato", claro está, será la compleja situación económica.

Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires (UBA), ha realizado estudios de posgrado en la FLACSO y la Universidad Complutense de Madrid referidos a la comunicación, la opinión pública y la gestión pública. Se desempeña como consultor en comunicación, publicidad y política.