LA VOZ DE OTROS :::: (DE ANÁLISIS Y OPINIÓN)

EL INSOMNIO DEL GERENTE

Por GUSTAVO ROSA

Periodista, Licenciado en Letras, rosarino y casi filósofo. Ejerce el periodismo desde la función académica en la enseñanza media y en la carrera de periodismo del ISET. Autor del blog Apuntes discontinuos


Algunos aplauden con simpatía los deslices del buen Mauricio: sus yerros cognitivos, sus barbaridades conceptuales o sus inadecuados chistes futboleros. En los fans, todavía caen bien las travesuras de adolescente cheto o las bravuconadas de platea VIP.


(26-10-2018)- Hasta destinan una ovación cuando el patrón se saca el disfraz de mandatario y la emprende contra los trabajadores o culpa a todos los demás de los desastres que provocan sus decisiones. El personaje gusta tanto a su núcleo duro que se está transformando en la persona que era Macri antes de zambullirse en la política: el que considera vetusta la idea de soberanía, el que se conduele por la angustia de los próceres, el que quiere que nos enamoremos de Christine Lagarde, el que incrementó la pobreza pero no podrá dormir por tres semanas si la final de la Libertadores es entre River y Boca. Ese es Macri: el exponente de una ralea que pretende llevar a cero nuestra vida para que cualquier migaja sea recibida como un festín.

Esa final “sería una locura”, exclamó el Ingeniero en una radio riojana, pero no lo es la distribución regresiva, la expoliación de derechos ni la proliferación del hambre. Si una final con River es una locura, ¿qué calificativo le queda a la persecución política o al plan Cárcel Para Todes? Si una pelota le ocasiona insomnio, ¿cómo repercutirá en su dormida la bola que crece a fuerza del pedaleo financiero? Si el Boca-River es locura, ¿el acuerdo con el FMI será cordura? El ex presidente del xeneize explicó que traería “mucha presión” la final, algo para lo que, según parece, no está preparado, a pesar de los ocho años de alcalde y los casi tres con banda nacional.

La final, una locura pero llenar de piedras los alrededores del Congreso para que los infiltrados de siempre las usen para dar inicio a la cacería de manifestantes que tanto disfrutan los amarillos, ¿qué es? ¿Advertencia para los resistentes? ¿Entrenamiento de las tropas de ocupación? ¿Gesto desesperado para redondear el negocio? Como sea, la plaza del Parlamento se convirtió otra vez en campo de batalla de uniformados contra des-uniformados para alimentar los prejuicios de los odiadores y justificar el uso de palos, gases, balas y camiones hidrantes contra los que ni tocaron una piedra.La democracia se debilita cuando la violencia es el lenguaje para imponer un presupuesto de hambre que habilite una asistencia del Fondo que va a empeorar todo. ¿No es una locura que los diputados debatan sin conocer los términos del acuerdo? ¿No es una locura aprobar una ley que profundice el deterioro y la decadencia? ¿O seguimos hablando de fútbol?


Tiempo de descuento.


Para Macri, esa final es una locura, pero no lo es la destrucción de la ciencia y la tecnología y no le quita el sueño que más de 1200 científicos del mundo lo denuncien. Para su tribuna, Macri habla de fútbol, mientras la carta que firmaron estos investigadores –once premios Nobel entre ellos- expresan que después de “doce años de continuo crecimiento y expansión”  el sector está colapsando gracias a la Revolución de la Alegría.

El "empresidente" nos integra al mundo con el incumplimiento de“compromisos asumidos en subsidios para investigación y cooperación internacional” y el abandono de las instituciones científicas, al punto de no tener recursos para afrontar las facturas de servicios.

En el Conicet peligran los puestos de trabajo de más de 20 mil científicos, becarios y técnicos y lo mismo ocurre con los más de 250 institutos de investigación. Y para quien dude de la importancia de todo esto, la carta de los científicos plantea una obviedad: “el Estado es la fuerza motriz necesaria para apoyar y desarrollar proyectos públicos a gran escala destinados a resolver necesidades estratégicas, sociales y económicas”. Macri –que en campaña había elogiado las políticas de CFK en esta área- no considera una locura hacer todo lo contrario de lo prometido y dejar al país al borde del subdesarrollo.

Claro que hay más locuras que no perturban el sueño del Gerente de la Rosada SA. Como la furia persecutoria del juez Bonadío en la Causa de los No Cuadernos, que conduce a encarcelar personas que ni están mencionadas en este novelón. Este embrollo judicial inunda de recelo al empresariado vernáculo y habilita que fondos de inversión internacionales invadan nuestra economía para ponerla al servicio de Imperio Financiero. Quizá Macri duerma tranquilo sin sospechar que esta Cruzada contra la Corrupción parece un plan de la embajada norteamericana. O sí lo sospecha pero no ve su gravedad, porque lo único que le preocupa es la final de la Libertadores.

Tampoco le quita el sueño que la Gendarmería exija documentos y revise las pertenencias de los pasajeros de colectivos, como una “forma de combatir el delito organizado –según la ministra Patricia Bullrich- para llevar más seguridad a los vecinos y a todos los argentinos”. Estas prácticas tan parecidas a las de la dictadura no inspiran una mínima pesadilla al buen Mauricio ni le incomoda la grieta que la etílica funcionaria instala entre ‘vecinos’ y ‘argentinos’. Claro, la vecindad como una categoría superior de la argentinidad es un concepto compartido por casi todos los PRO. Y esto perturba más nuestro sueño que el de Ellos.


Su descanso tampoco se ve interrumpido por la culpa de mentir tanto, de engatusar a sus seguidores con logros inexistentes, de augurar delicias que jamás estarán entre nosotros. Tampoco el cinismo cotidiano impide su reposo. Que se autodenomine como “el que más ha hecho por el empleo en la historia” no lo distancia de la almohada. Ni los versos recitados ante los propietarios de medios de la SIP en Salta. Que más de 3000 periodistas hayan perdido el trabajo desde su asunción no impide que sentencie: “nunca antes ha habido tanta libertad de prensa como ahora”.No le parece contradictorio que haya dicho esta patraña después de que la titular de la Oficina Anticorrupción, Laura Alonso le haya esputado a una periodista de LN+ “no me dijeron que iba a hablar de esto”, cuando le preguntó por la resolución de los conflictos de intereses amarillos. La hipocresía debe ser un buen somnífero, si no, no se entiende que Macri declame que “ya no hay más un gobierno generando medios adictospara que manipulen la información a su favor”, cuando la pauta oficial se distribuye de manera despareja. O que asegure que su gobierno no presiona “periodistas para que difundan su versión”, a pesar del aporte estatal a blogs invisitables, esposas que se convierten en funcionarias y esposos, en contratistas y las operaciones judiciales que aparecen como noticia.


Si la caída en el consumo de carne, lácteos y verduras no desvela al Ingeniero,será un dormilón o un insensible. Si el presidente puede dormir tranquilo, a pesar de que aumente la asistencia a comedores comunitarios en un país que produce alimentos para 400 millones de personas, estamos en problemas. La final impide el sueño de Macri pero el insomnio no lo aqueja al quitarnos todos los sueños. Mientras él piensa más como hincha que como representante, lo que nos despabila es cómo quedará el país cuando esta pesadilla llegue a su inevitable final.

FUENTE: APUNTES DISCONTINUOS