LA PESADA HERENCIA. ¿FUE o SERÁ?

PUBLICADA 18-AGO-2018   |  Por HUGO MORENO


Duda y Deuda. ¿Sólo deberíamos concentrarnos en el discurso? ¿O deberíamos plantearnos dudas sobre lo que nos dicen e intentan que compremos como una verdad revelada? ¿La deuda recibida? ¿O tendríamos que preguntarnos de cuánto es la emisión de deuda actual para comprender de qué herencia estamos hablando?

El nuevo relato iniciado en diciembre de 2015, y que lleva ya 32 meses, intentó ser contundente con la historia reciente escrita por el kirchnerismo en sus doce años de gobierno: “La pesada herencia” recibida, es claramente un nuevo relato, aunque los medios hegemónicos sólo mencionan la palabra “relato” para referirse al kirchnerismo, también el macrismo ha elaborado el suyo, aunque con materiales completamente distintos.


Frente a los “relatos”,

“realidades” contundentes

 

Por un lado, la Justicia que por momentos parece servirse a la Carta, pone en jaque a dirigentes sindicales, sociales y políticos del arco opositor, encarcela a exfuncionarios, arrepiente a empresarios, persigue, y también mira para otro lado al momento de conciliarse con el Poder de turno.

Lo que dejó el kirchnerismo es una “grieta” que profundizó la soberbia de ciertos funcionarios actuales y el acomodaticio de ciertos medios de comunicación que ven en esa brecha una oportunidad interesante para dividir las aguas entre “ellos y nosotros”, y facturar mediante la pauta oficial.

Pero de esa misma “grieta” la alianza Cambiemos construyó su propio relato: “Pobreza Cero”, “Adiós Inflación”, el “Dólar no será un problema”, con “Nosotros no va a pasar”, la “Lluvia de inversiones”, “Venimos para cambiar”, “Vamos a estar mejor”; todas frases y slogan de campaña que cualquier mortal puede contrastar con la realidad real, y no la virtual (la de las redes y los trolls).   

Existen por lo menos dos continuidades entre el ultramacrismo y el ultrakirchnerismo: defensa de lo indefendible y demonización de toda oposición. Pero el macrismo tiene, al lado de su “pobreza cero”, una importante promesa incumplida: dijeron que venían a cerrar la grieta y no han podido sobrevivir sin ella. Estrategia cumplida que resultó beneficiosa en las dos últimas elecciones, gracias a una oposición que no pudo, no quiso y no supo construir unidad.


Es la economía, estúpido

Mientras parafraseamos el título del libro (Es el peronismo, estúpido) del inefable y soberbio Fernando Iglesias, existen otras observaciones que nos permiten ver ciertas realidades que también son parte de un blindaje mediático y que pretende salvar de cualquier crítica a los gobiernos de la Nación y al que conduce María Eugenia Vidal, más diría que el blindaje pesa más sobre el gobierno provincial que al mismo de Mauricio Macri.

Hace pocos días el Indec informó que la Deuda, entre enero y marzo aumentó en USD 19.192 millones. Que ascendió a USD 253.741 millones, y estuvo impulsada por el sector público en su conjunto.

Un escenario que se ve nítidamente reflejado en el crecimiento de los compromisos financieros con el exterior que registró el informe trimestral del Indec de la Balanza de Pagos, con una notable aceleración respecto de los meses previos.

El stock de deuda externa bruta total con títulos de deuda pública y privada a valor nominal residual, al 31 de marzo de este año, se estimó en USD 253.741 millones, USD 19.192 millones superior a la del trimestre anterior, creciendo a un ritmo de poco más de USD 213 millones por día, de los cuales USD 165,3 millones diarios fueron contraídos por el gobierno general (nacional, provincial y municipal) y el Banco Central.

Pero, además, buceando archivos nos daremos cuenta que el propio ministro Caputo había informado al Congreso que los pasivos del sector público aumentaron USD 80.000 millones en poco más de dos años de la presidencia de Macri.

Fue Luis quien dijo frente a los legisladores que "desde 2015 la deuda bruta subió aproximadamente en USD 80.000 millones y la deuda neta en USD 64.000 millones", mientras que esta deuda neta representa hoy "un 30% del PBI", para llegar al cierre de aquella presentación en el Congreso donde señaló que la deuda ascendió en 2017 a USD 320.934 millones.


Deuda Interna

Con todo y a pesar de todo, existe una deuda peor. Es la deuda interna, la social, la que se mantiene con los trabajadores, jubilados y desocupados; con estudiantes, emprendedores, cooperativistas, comerciantes, y pequeños empresarios y productores.

Bajo las promesas de terminar con el impuesto a las Ganancias sobre los salarios de los trabajadores, la supuesta mejora en las jubilaciones, la ilusión de la llegada de una lluvia de inversiones que llegarían para generar trabajo genuino, el tiempo da cuenta que nada de eso fue cierto, que la lluvia se transformó en “tormenta”, y que peor aún, sólo fue la confirmación de que se trató de promesas de campaña.

Los aumentos de las tarifas, la devaluación del dólar, la apertura a las importaciones, el incremento de los combustibles, sólo son algunas de las confirmaciones de la mentira, y que sólo han logrado la disminución de los ingresos y el aumento de costos y gastos; con una importante pérdida del poder adquisitivo golpeando fuertemente a los sectores más vulnerables.

Esta simpleza hace presumir que estamos frente un verdadero ajuste del libre mercado, y que sólo podrá ser modificado con el cambio de políticas que deberían ser marcadas por las elecciones de octubre 2019.

Pero también hay

una deuda política

 

Lo cierto es que el ánimo social se va “calentando”, se empieza a escuchar “antes estaba mejor”, y el más conservador te dice: “podíamos proyectar”.  Hoy sin norte político si es que no hay unidad real.

Si el “yoímso” le ganan a la inteligencia, si la soberbia del ego no se corre de las mentes y aspiraciones de los dirigentes, seguramente “el libre mercado” volverá a hacerse presente mediante lo que hoy estamos viviendo: un fuerte ajuste, no sólo a los bolsillos, sino también a la educación y la salud, como parte de esa deuda interna que tiene el gobierno con la sociedad, equivocando los conceptos, creyendo que gasto es igual a inversión, lo que sólo evidencia una postura política.

Hoy la herencia se transforma en una alarma para las próximas generaciones. La herencia será realmente preocupante con una deuda a 100 años, con un nuevo récord de deuda externa (pública y privada), con lo privado por sobre lo público, con la mentira como relato, con todo, nuestras decisiones de hoy serán parte de esa herencia futura..