
QUÉ ESTÁ PASANDO CON EL PROGRESAR?
Por LUCIA CIRMI OBÓN
Economista feminista. Miembra de AFDA. Docente UBA.
Mg FLACSO e ISS, Universidad de Róterdam
Leyendo el Decreto de las nuevas #BecasProgresar encuentro que derogaron la responsabilidad del Ministerio de Desarrarrollo de garantizar #espaciosdecuidadoinfantil, para que jóvenes con chicos a cargo pudieran estudiar. Era un desafío difícil de cumplir pero ahora tiraron la toalla.
(31-01-2018)- Acabo de leer los cambios en las #BecasProgresar, con los detalles que se conocen hasta ahora. Bienvenida y urgente la actualización de montos, aunque deberíamos preguntarnos por qué diferenciados por nivel?. Como asimismo la extensión de la edad. Con respecto al resto:
Las #BecasProgresar partían del conocimiento científico de que las desigualdades entre hogares hacen que les jóvenes de estratos más altos tengan mejor rendimiento académico que los de estratos más bajos: los ricos terminan los estudios, se sacan mejores notas y aprueban más materias.
La desigualdad social en el rendimiento académico ocurre porque los y las jóvenes de estratos más bajos se enfrentan más temprano a responsabilidades de cuidado, a tener que trabajar para bancar la familia, a un contexto de inestabilidad, etc. O sea, no es que no encuentran incentivos para estudiar. Tienen menos tiempo, menos plata y menos estabilidad para estudiar.
Con las nuevas exigencias de rendimiento de las #BecasProgresar, los que tengan mejor situación socioeconómica (y por ende mejor rendimiento académico) van a recibir mejor ayuda del Estado, cuando debería ser al revés.
Antes, la lógica #BecasProgresar era: necesitas más plata para poder estudiar mejor. Ahora es: sólo si estudias mejor te vamos a dar más plata. Pero la realidad es que para poder estudiar mejor necesitás… más plata. Es un loop.
Ahora, con las nuevas #BecasProgresar una/un joven que tiene responsabilidades de cuidado y que por ello puede cursar menos materias por año va a terminar recibiendo menos beca que alguien que no tiene niños a cargo y que paradójicamente tiene menos gastos. A los estudiantes universitarios sin #BecasProgresar se les exige una cantidad baja de materias aprobadas por año para mantener su condición de alumno. Ahora, justo al subgrupo que más les cuesta estudiar, les van a exigir más materias.
La problemática juvenil es diversa y compleja. Para profundizar el impacto de las #BecasProgresar más que incentivos, lo que se necesita es acompañamiento frente a esa diversidad de problemas.
Por favor, alguien que me diga que esta parte de las nuevas #BecasPogresar está mal redactada. Díganme que lo estoy leyendo mal. ¿No hay más beca para iniciar una carrera?
Esta parte de las nuevas #BecasProgresar es innecesaria. Anses y Ministerio de Educación pueden cruzar todos los datos que necesiten. Trámite que agregás, pibe que perdés en el medio. Recuerden, muchxs son pibes que laburan, tienen hijos, y muchos se encuentran en desigualdad de oportunidades. Haciendo historia reciente Promediando el año 2017, jóvenes estudiantes de todo el país se enteraron abruptamente de que fueron dados de baja del Programa de Respaldo a Estudiantes de Argentina. Docentes y alumnos marcharon reclamando por su reincorporación, mientras que los diarios difundieron erróneamente que las bajas correspondían a que los chicos dejaron de estudiar.
Lejos de ser un plan, el Progresar es un derecho que se instituyó desde 2014 para los jóvenes que quieren empezar o terminar estudios primarios, secundarios, oficios, terciarios y universitarios. La política parte del reconocimiento de que las desigualdades entre los hogares argentinos afectan directamente la capacidad de que los jóvenes sostengan el estudio. No es un programa de empleabilidad ni una política "contra los nini". Justamente se critica ese concepto, ya que dentro de los nini hay muchos jóvenes haciendo changuitas y cuidando de hijos y hermanos, tareas que ocupan su tiempo y no son reconocidas por las estadísticas. Por eso, a lo que apunta el Progresar es a garantizar el acceso real a la educación a todos ellos, al otorgar un ingreso mensual que permita a los jóvenes cubrir los gastos adicionales que requiere estudiar: el colectivo, las fotocopias o simplemente el reemplazo de un posible ingreso laboral que no se recibe en el tiempo en el que se está estudiando. Las bajas Esto no es la primera vez que pasa. Durante el año 2016, prácticamente para la misma época (Junio), la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) también incurrió en bajas injustificadas. No es que el organismo comprobó que los jóvenes dejaron de estudiar, sino que, como no recibió la información a tiempo por parte de algunas universidades, asumió que los chicos abandonaron. Es curioso que esto ocurra repetidamente, ya que la información sobre las materias aprobadas se envía automáticamente desde las universidades al Ministerio de Educación y de allí a la oficina central de Anses, donde se calculan las liquidaciones. El mecanismo está pensado a propósito para no dar lugar a ningún tipo de discrecionalidad a nivel local.
Por entonces, muchos de los estudiantes afectados se compartieron la información confusa que tenían al respecto en las redes sociales y se preguntaban si podrán o no continuar sus estudios. Ante los reclamos, la Anses aseguró que revisará la decisión, pero aun así esto no es gratis para los jóvenes. Las idas y vueltas incrementan la incertidumbre a la que estos estudiantes están más que expuestos en un período del año, antes y después de las vacaciones de invierno, donde históricamente se incrementa el riesgo de abandono. El decaimiento del programa A la par de las bajas, circularon datos que muestran una reducción del total de titulares de derecho mucho más grande e iniciada ya desde febrero de 2017. De tener más de un millón de beneficiarios, el Progresar para Junio llegó a la mitad de esta cifra (560 mil).
Más allá de las bajas justificadas e injustificadas, puede esperarse que el decaimiento se vincule también con la casi nula promoción que está recibiendo la política. El Progresar es un programa que naturalmente recambia sus beneficiarios, ya que es sólo hasta cumplir 25 años y necesita de trabajo territorial y constantes campañas de difusión para acompañar en la inscripción y en la orientación vocacional a nuevos jóvenes. En 2016 se desmanteló la red de tutores que se encargaba de esa tarea, que trabajaba en forma interministerial sobre una problemática juvenil que es multifacética. El cambio en la perspectiva El Progresar no fue una política pequeña ni aislada. Es parte de las políticas de transferencias condicionadas de ingresos que se iniciaron en América Latina y que, tras su éxito en la reducción de la desigualdad, fueron recomendadas al resto del mundo por organismos como la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Constituyen un piso de protección social y, particularmente en Argentina, fueron aplicadas con una perspectiva universal.
Esto quiere decir que el lineamiento general estuvo puesto en incluir y generar equidad más que en minimizar las políticas sociales hacia "los más pobres de entre los pobres". La primera perspectiva, la universal, es la que aplican los países con mayor índice de desarrollo humano y menor desigualdad, como, por ejemplo, los países escandinavos. La segunda, la focalizada, incrementa el estigma hacia los beneficiaros de los programas y hasta duplica los costos administrativos para el Estado, sin resultados concretos en materia de desigualdad. Las últimas medidas de recortes en políticas sociales parecieran estar dando un giro en este último sentido. La OCDE Sorprende este descuido con el Progresar cuando uno de los requisitos que señaló la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) a la Argentina para convertirse en miembro de la organización, lo que es de interés del actual gobierno, es que invierta más recursos públicos en reducir las desigualdades socioeconómicas que afectan el desempeño educativo de los estudiantes. Esta medida parecería ir en dirección contraria.
Por último, el peligro de estos errores es que dan lugar a reforzar el estereotipo de desconfianza que reina sobre la juventud y que ellos sufren en el mercado laboral. No hay país que haya mejorado criminalizando a los jóvenes en lugar de incluirlos. Para progresar hay que confiar.
FUENTE: INFOBAE