LA VOZ DE OTROS :::: (DE ANÁLISIS Y OPINIÓN)

TRIGO, PRECIO DEL PAN Y RETENCIONES

Por PEDRO PERETTI

Productor y agricultor. Colaboró con el diario La Capital de Rosario y con el Periódico La Tierra. Publicaciones: Los Derechos Humanos y el Hambre – Ed. C.E.P.A. 1988, autor de los libros La Argentina Agropecuaria, y Aportes para una historia de la agricultura familiar en la Argentina


Los argentinos debemos ir, y  en forma más que urgente,  a un programa de soberanía y seguridad alimentaria que parta centralmente del fortalecimiento de los consumos de cercanía y los mercados populares, y ataque frontalmente el monocultivo de soja.


(01-10-2018)- El precio del Trigo-hoy- está por las nubes y el Pan en la estratosfera. Hoy cotiza en Máximo Paz desde 52 a 62 $, el Kg;  en medio de unos trigales  hermosos y con una siembra más que abundante,  el bíblico alimento  es hoy un objeto de lujo para millones de argentinos. ¿Por qué pasa esto?… Sencillo: Primero por la pérdida constante de poder adquisitivo de salarios y jubilaciones. El aspecto central  a considerar para una  política de soberanía y seguridad alimentarios al servicio de los sectores populares, son los salarios y asignaciones familiares diversas, a la misma  par del productivo. Decía Monseñor Helder Cámara, “de qué sirve la carne colgada en el gancho de la carnicería si no tengo plata para comprarla”. Sin plata para adquirir alimentos, no hay hambre que se pueda combatir, por más producción que haya. Segundo ítem a considerar es, la producción de la materia prima. ¿Cuánto, cómo, dónde, y quienes la producen?,  son “detalles” imposibles de soslayar, en una política pública agraria-triguera- al servicio del campo nacional y popular. Allí se abren dos caminos a-) consumo interno b-) exportación. De acuerdo a como el gobierno de turno  resuelva  esta puja, será un gobierno popular o al servicio de los sectores agroexportadores.

El mercado internacional esta demandante de trigo;  los  precios son por demás de  atractivos y los exportadores locales se relamen- venden  y venden- sin importarle el abastecimiento interno. .  Según  datos de la Bolsa Cereales Rosario, que publica el reconocido periodista agrario Matías Longoni , ya se anotaron ventas al exterior de la futura cosecha por cerca del 40 % de lo estimado a trillar; lo que indica de no mediar alguna acción de política pública intervencionista,  el precio de la harina seguirá por las nubes. Según datos del INDEC el complejo triguero (harinas + grano) exporto el 2017 por 2.701.000.000U$S. Comparado significa un 23,8% más que el 2016 y un 183% más que el 2014. En estos números hay varias cosas que ponderar. La comparación con el 2014 es con el peor año de exportación triguera y el de mayor consumo interno 94 Kg por habitante. ¿ algo dice no?.  Los números del volumen nunca pueden se valores absolutos, siempre deben ser comparado con el consumo interno. A  mejores  salarios populares, más consumo de harinas, menos exportación. Miren sino como evoluciona el consumo per cápita, que publica la FAIM (Cámara de Molineros) si uno sigue la serie de la “pesada herencia” va a ver que el consumo per cápita, está en el orden de los 94 Kg/año/por habitante. Desde el 2016/2017, ese consumo se derrumba, baja a 86 Kg en el 2016 y a 84 Kg en el 2017 (no hay datos aun del 2018 pero debe ser muchísimo peor)

Pero…alguien hace negocio con este hambre interno y esta explosión exportadora….veamos: ¿¿¿Quiénes son los principales exportadoresde trigo???: encabeza el ranking la estatal china COFCO, con el 29% del mercado, le sigue Cargill con el 18,5%, la tercera es Bunge con el 13%, cuarta LDC, 12%, ACA (cooperativa) con 7,8%, y siguen las firmas. Siete empresas  el 80% del mercado. ¿ Quién las controla ¿. Nadie. ¿Que regulaciones tienen?: Ninguna. ¿ Qué organismo estatal,  vigila el abastecimiento interno. Ninguno…libre mercado total. La exportación de harinas ofrece una concentración  similar: Una sola empresa propiedad de la familia Navelli, controla el 40% del mercado, Lagormesino le sigue con el 10%, Molino Pampa, con el 5,2%, Semino con el 4,5% Molino Chabas con 4,3%. Seis empresas detentan el 64% del mercado. Y para terminar de cerrar este exclusivo circulo de la concentración, están los productores. ¿cuantos productores siembran el trigo? Según relevado por la ex ONCCA que da a conocer la FAA  durante el conflicto triguero del  2010, la Argentina tenía un total de 29.400 productores de los cuales solo el 7% de ellos poco más de 47% de los que se cosecha. Hoy son -seguro -muchos menos, los veremos en el censo agropecuario que está en marcha.

 O sea que tenemos 13 empresas y 1700 productores dueños del negocio del trigo-harinas que como vimos facturan 2700 millones de dólares  y 44.000.000 millones de argentinos consumidores (que bajamos 10 kg el consumo por habitantes-año )y somos rehenes de un  minúsculo y exclusivo grupo de poderosos intereses, nacionales y extranjeros;  que nos hambrea exprofeso para que a ellos le quede  un mayor saldo exportable y a los argentinos un mayor saldo de famelicos.  Si eso no es una perversa concentración,  la concentración ¿¿¿ donde  esta???, ¿¿¿qué es ¿??

Las políticas de la oligarquía

Argentina exporta lo que come. Y  la política de siempre de la oligarquía para maximizar sus utilidades,  fue la  reducir el consumo interno (trigo-carnes) para que haya mayores saldos exportables. Traducido el plan es: hambre para los sectores populares, a los cuales se les reduce vía políticas públicas el consumo, encareciendo los productos de la canasta básica, bajando los salarios, para que no puedan consumir;  y así se generan los famosos volúmenes transables en moneda dura. Para exportar carne y trigo hay que bajar  consumo de los sectores populares,ya que exportamos lo que comemos. La soja no, no se consume fronteras adentro por eso se exporta el 97%. La visión oligárquica del  problema alimentario argentino, es exportarlo  todo lo que nos piden, no lo que nos sobra,  sin ninguna mirada del abastecimiento fronteras adentro. Para el macrismo, el  mercado lo decide todo, fiel a su credo neoliberal a ultranza “dice” que  no interviene en el mercado; miente- como siempre-si interviene, … y vaya si interviene, o negar  paritarias, dolarizar tarifas, encarece los fletes,  todas medias apuntadas a bajar los consumos del pueblo,¡¡¡ si “eso” no es intervenir!!!,  ¿ qué es?. Hay que reconocerles que son súper-coherentes, siempre  lo hacen siempre a favor de las compañías trasnacionales exportadoras y de los terratenientes; que son  sus aliados productivos. Una política pública agraria es todo lo que el estado hace(regulaciones, impuestos, campañas, etc. ) y todo lo que el estado no hace, ejemplo mirar para otro lado cuando se desabastece el mercado interno, como en este caso.

Hacia el consumo de cercanía

Los argentinos debemos ir, y  en forma más que urgente,  a un programa de soberanía y seguridad alimentaria que parta centralmente del fortalecimiento de los consumos de cercanía y los mercados populares, y ataque frontalmente el monocultivo de soja.  El descalabro  logístico de la economía agraria argentina es mayúsculo; transportar miles de km los alimentos; producido por monopolios-muchos de ellos – integrados verticalmente y orientados a la exportación. Esto es letal para los consumidores y el medio ambiente. Es perentorio propiciar y desarrollar las franjas periurbanas de las poblaciones; orientarlas a la producción de frutas, verduras, hortalizas, lácteos etc. Las  debemos reconfigurar productivamente  hacia el abasto interno a las tierras de pan llevarcómo se las denominaba  en antaño.. Este mecanismo perverso de hacerle creer a  la población, que la ocupación de tierras productivas por  monocultivos orientados a la exportación, es benéfico e inocuo para el país, es un mito nefasto que nos llevó a un camino totalmente errado. Cuya primera víctima es el pueblo de a pie. Lo hemos denunciado hasta el hartazgo. Tan vieja es esta política agraria, que lleva adelante el macrismo,  que parece mentira que se la hayan “vendido” de nuevo al electorado popular argentino. Esto de innovador no tiene nada, es retrotraer a la argentina al siglo XIX, es una reprimarización violenta de la economía agraria y que apunta a sub alimentar a nuestra población, con las graves consecuencias sociales, educacionales y humanitarias, que este tipo de política conlleva. El único objetivo (que es inconfesable) que tiene este tipo de política, es que las  trader monopólicas y los terratenientes, puedan vender afuera -en moneda fuerte -lo que producen aquí pagando salarios, impuestos y demás yerbas  en pesos débiles.Menos pan se consume fronteras adentro más trigo y harina se exporta…a ellos no le interesa la buena nutrición de nuestra gente eso es  consumo interno, que se hace en pesos, les encanta vender en dólares… y que la gente pase hambre…Son,  fueron y serán así: egoístas,  perversos y antinacionales. Tan claro como el agua.


FUENTE: LA BARRACA