¿SE VIENE EL “SI QUERÉS PAGÁ”?

PUBLICADA 25-AGO-2018   |  Por HUGO MORENO


Los profesores de universidades nacionales y de colegios preuniversitarios realizan un paro de actividades que lleva al conflicto a tres semanas sin clases, pero sin respuestas concretas por parte del gobierno nacional.

Al decir verdad, el conflicto no sólo se reduce a cuestiones salariales, sino que también acarrea una profunda crisis en la pauta presupuestaria universitaria; y como las escuelas de la provincia de Buenos Aires, también en las 57 universidades nacionales hay problemas de infraestructura, y un discutido desfinanciamiento presupuestario.

Es así que por tercera semana las universidades nacionales no dictan clases debido a una medida de fuerza de los docentes universitarios que tomaron medidas de fuerza con un paro para toda la semana por el “insuficiente aumento salarial” y por “la crisis presupuestaria” que atraviesan las universidades y programan una ya anunciada movilización para el próximo 30 de agosto; no sólo con personal docente, sino sumando a la comunidad educativa integrada por alumnos y personal no docente.

Para ese 30 de agosto se promete una masiva participación en la movilización nacional universitaria que se congregará en el Congreso en defensa de la educación pública y la ciencia; y que es probable que se culmine en el Ministerio de Educación de la Nación, a cargo de Alejandro Finocchiaro, que asumió en reemplazo del senador Esteban Bullrich.

Alrededor del conflicto, que insisto no sólo es de carácter salarial, se visibilizó a través de abrazos simbólicos en diferentes sedes universitarias, clases abiertas en plazas y campus universitarios, rompiendo de alguna manera el blindaje mediático que imponen los grandes medios de comunicación para no visibilizar el conflicto.

 

Pero debemos

entender el conflicto

 

Por un lado, está lo salarial, es cierto. Pero en ese sentido, debemos saber que el Ministerio de Educación de la Nación otorgó dos aumentos: un 5% en mayo y un 5,8% en agosto. La oferta del Gobierno es del 15% en tres tramos (5% en mayo y 5,8% en agosto -ya dados de manera unilateral- y un 4,2% adicional en octubre). Esta oferta no tiene cláusula gatillo, es decir, que no habría nuevos aumentos que se disparen si la inflación supera la suba salarial acordada inicialmente, algo que tanto el Gobierno como consultoras privadas prevén que pasará este año.

Frente a los propios dichos del Ingeniero Presidente MM, la inflación rondaría el 32 por ciento para fin de año; y según el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central (donde se miden las expectativas de cerca de 50 consultoras y especialistas), en 2018 la inflación sería del 31,8 por ciento. La inflación para el período marzo 2018 y marzo 2019, los meses que se discuten en esta paritaria, sería menor y estaría cerca del 30% según este mismo relevamiento, por encima del 15% que se oferta oficialmente, sin cláusula gatillo, es decir sin actualización por inflación.

Los docentes rechazaron la propuesta. Los principales pedidos de los gremios son un aumento salarial del 30% y una cláusula gatillo de, como la que firmó el Gobierno en 2017, donde el acuerdo paritario incluyó una cláusula gatillo, por lo que el aumento del salario igualó a la inflación en el período de marzo-marzo (25,4% según el INDEC).

Presupuesto e Infraestructura

Pero como así de importante es la cuestión salarial, no es menos prioritario el reclamo que se suma por la cuestión de infraestructura. “El conjunto de obras en estas condiciones supera los 3 mil millones de pesos, lo que implica un enorme daño al normal funcionamiento de las universidades nacionales. Por ello, le solicitamos que se arbitren los medios necesarios para resolver estos problemas”, señalaron los rectores oportunamente.

El presupuesto inicial para las universidades nacionales en 2018 fue de $95 mil millones, un 26% más que lo presupuestado inicialmente en 2017, un aumento levemente superior a la inflación del último año de 24,8% según el INDEC. Sin embargo, todavía resta saber la ejecución de estos fondos y las universidades se quejan de que no se está cumpliendo lo previsto en dicha ley.

En un comunicado el Consejo Interuniversitario Nacional denunció que hay “obras licitadas que no han comenzado, presentan retrasos o están detenidas”. Según aseguró esta entidad que nuclea a más de 60 universidades e institutos universitarios de todo el país, “el conjunto de obras en estas condiciones supera los $3 mil millones, lo que implica un enorme daño al normal funcionamiento” de estas instituciones.

De hecho, el Consejo Interuniversitario Nacional presentó dos notas ante la Jefatura de Gabinete para exigir que el Ejecutivo cumpla los compromisos asumidos por el Poder Ejecutivo en la audiencia realizada el 18 de junio pasado. Los rectores aseguraron que el ajuste y la subejecución presupuestaria que viene aplicando Cambiemos significaron "un enorme daño para las universidades”.

Desde el lado oficial, el Ministerio de Educación de la Nación aseguran que las obras que estaban en marcha siguen a ritmo normal, pero admitieron que sí se han postergado las obras nuevas planeadas para este año. Además, desde la cartera que lidera el ministro Alejandro Finocchiaro afirmaron que esto se realizó porque se tomaron “otras prioridades edilicias” en otros niveles educativos y admitieron que hubo un período del año en el que las transferencias de gastos corrientes “se estiraron” más de lo normal, pero -dijeron- “ya se encuentran regularizadas”.

Otra voz oficialista sale de las cuerdas vocales del senador Esteban Bullrich, quien aseguró que “Cambiemos duplicó el presupuesto universitario”, sin tener en cuenta factores como la inflación, devaluación o subejecución, y sostuvo que la oferta salarial del 15% en cuotas "acompaña la inflación".

Asimismo, el ex Ministro aseguró que "el presupuesto de Universidades se ejecuta", porque casi el 90% corresponde a salarios. "Hemos reducido el porcentaje de salarios, parte del ordenamiento que hicimos, y hemos mejorado la composición del presupuesto trabajando con los rectores" para facilitar una parte de lo asignado a mejoras de infraestructura y materiales.

Las quejas de las universidades se suman a las críticas de muchos científicos por la pérdida del poder adquisitivo de los investigadores, por el desfinanciamiento de la Ciencia y las condiciones edilicias de las universidades (si bien muchos de los científicos pueden trabajar para otras organizaciones como el Conicet, generalmente lo hacen en edificios de universidades). Uno de esos ejemplos es el caso de la Facultad de Ciencias Exactas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), que hace cuatro meses que no tiene gas.

Así, al ministro Finocchiaro, como en su paso por la provincia de Buenos Aires, no se le ve voluntad para resolver el conflicto, tal como la Paritaria Nacional Docente, el desapego por lo público, sólo son muestras de una ideología que cierra con el libre mercado, una educación con sistema privado, considerando a la educación como un gasto, y no como una inversión para lograr una igualdad de oportunidades, una educación inclusiva y de calidad.